Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Marcas de silencio,
aparecen en tu quija,
con las garras perdidas,
que no serán más llamadas,
si la noche... se pierde,
¡Malditos rayos blancos!
que ahuyentaron mi verdugo,
al disfrutar entre locuras,
el secreto de lo divino...
Paradojas invertidas,
que consuelan mi insana mente,
con el paroxismo perdido,
con el susurro de belleza,
venida del peligro...
Dejo mi corazón arrancado,
a la sombra de los buitres,
que bien se alimentan de carroña,
porque ahora mi alma esta libre...
Telarañas de hechizos,
que atraparon mi pasado,
con piezas de ajedrez,
que terminaron siendo peones,
si la reina... fue comida en principio...
Alfiles incompetentes,
de un rey inconciente,
de la grandeza de sus ojos,
que ahora tienen su fin en mi collar,
cristales de alma... puertas el todo...
Concilio de espíritus,
que gritan día a día,
ensortijados entre calles,
con el pedestal roto en sus cimientos,
si las lágrimas carecen,
por completo de sustento...
Tibia calidez,
de plato amarillo y rojizo,
que hace perder la paciencia,
ante la insolencia de su presencia,
confabulándome a la noche,
que ha de regresar mi alegría...
Nigromante me han llamado,
siendo solo uno con las bestias,
comiendo la carne del rufián,
violando a las doncellas...
Dulce festival de lo indecible,
que será tragedia indescriptible,
para el que no mire de frente mis ojos,
que cargados de universo son...
Benditas palabras has despreciado,
con la inconciencia del poseso,
para verterte en sangre,
que de nada sirve al negro hechizo,
contaminada por tu miedo...
Árboles perpetuos,
que silencian al caído,
con el manto de las hojas,
con el mutismo de las hadas...
¡Quija! ¡Talismán!
que hoy el ojo de venado,
permanece vedado a la caza,
con la pata de una liebre,
la cabeza de un gallo negro...
¡Estúpidas niñerías!
si es el corazón necesario,
para ritual arcano y lejano,
con la pesadez de la verdad,
con la culpa de lo incierto...
Prácticas... nobles,
asesinatos despreciables,
que beba una sola gota,
de sangre inmortal entre mortales,
con el espíritu indomable a la cabeza,
que será la legión de los confesos...
¡Piérdete luz de oro!
¡Para que venga renacer entre sombras!
con antiguas palabras,
con la alegría de pontífice,
artífice y alquimista...
¡Bronce en oro!
¡Mi alma en diamante!
¡Cobre y zafiros!
¡Rubíes y sangre!
¡Bebe de la copa!
¡Cornamenta afilada!
que termine el danzar,
de sombras intermitentes,
con el solo dejo de una mano...
Envuelto en papel mis entrañas,
con símbolo de locura...
que yacirá ahora en mi tumba...
el ajedrez ha terminado...
Rey no come Rey...
Perro no comer perro,
¿Pero tú?
Te has comido a ti mismo...
¡Patético!
L.V.
aparecen en tu quija,
con las garras perdidas,
que no serán más llamadas,
si la noche... se pierde,
¡Malditos rayos blancos!
que ahuyentaron mi verdugo,
al disfrutar entre locuras,
el secreto de lo divino...
Paradojas invertidas,
que consuelan mi insana mente,
con el paroxismo perdido,
con el susurro de belleza,
venida del peligro...
Dejo mi corazón arrancado,
a la sombra de los buitres,
que bien se alimentan de carroña,
porque ahora mi alma esta libre...
Telarañas de hechizos,
que atraparon mi pasado,
con piezas de ajedrez,
que terminaron siendo peones,
si la reina... fue comida en principio...
Alfiles incompetentes,
de un rey inconciente,
de la grandeza de sus ojos,
que ahora tienen su fin en mi collar,
cristales de alma... puertas el todo...
Concilio de espíritus,
que gritan día a día,
ensortijados entre calles,
con el pedestal roto en sus cimientos,
si las lágrimas carecen,
por completo de sustento...
Tibia calidez,
de plato amarillo y rojizo,
que hace perder la paciencia,
ante la insolencia de su presencia,
confabulándome a la noche,
que ha de regresar mi alegría...
Nigromante me han llamado,
siendo solo uno con las bestias,
comiendo la carne del rufián,
violando a las doncellas...
Dulce festival de lo indecible,
que será tragedia indescriptible,
para el que no mire de frente mis ojos,
que cargados de universo son...
Benditas palabras has despreciado,
con la inconciencia del poseso,
para verterte en sangre,
que de nada sirve al negro hechizo,
contaminada por tu miedo...
Árboles perpetuos,
que silencian al caído,
con el manto de las hojas,
con el mutismo de las hadas...
¡Quija! ¡Talismán!
que hoy el ojo de venado,
permanece vedado a la caza,
con la pata de una liebre,
la cabeza de un gallo negro...
¡Estúpidas niñerías!
si es el corazón necesario,
para ritual arcano y lejano,
con la pesadez de la verdad,
con la culpa de lo incierto...
Prácticas... nobles,
asesinatos despreciables,
que beba una sola gota,
de sangre inmortal entre mortales,
con el espíritu indomable a la cabeza,
que será la legión de los confesos...
¡Piérdete luz de oro!
¡Para que venga renacer entre sombras!
con antiguas palabras,
con la alegría de pontífice,
artífice y alquimista...
¡Bronce en oro!
¡Mi alma en diamante!
¡Cobre y zafiros!
¡Rubíes y sangre!
¡Bebe de la copa!
¡Cornamenta afilada!
que termine el danzar,
de sombras intermitentes,
con el solo dejo de una mano...
Envuelto en papel mis entrañas,
con símbolo de locura...
que yacirá ahora en mi tumba...
el ajedrez ha terminado...
Rey no come Rey...
Perro no comer perro,
¿Pero tú?
Te has comido a ti mismo...
¡Patético!
L.V.