Alejandro Magno
Poeta recién llegado
Y pensás cada paso, como si fueramos piezas de ajedrez. Te asusta el saber, que caminos distintos no siempre llevan a nuevos destinos y no queres pasarte el juego aprendiendo a jugar.
Sos tan cobarde que no sos más que mi reflejo en el espejo, y no te percatas que el juego está siempre ocurriendo.
En cada jugada el miedo siempre está presente, pero.. ¿sabes? Aceptarlo te hace más y más fuerte. No temas, cada minuto que pasas pensando, es una oportunidad desperdiciada de seguir cambiando.
Y a medida que el tablero cambia, las fichas van disminuyendo. Y no se puede reemplazar a nadie (son simples las reglas del juego).
Cada movimiento tiene siempre su consecuencia, y aqui cada uno es dueño de su azar. Abriendote paso, te intentarán voltear, y hacer creer que tus esperanzas son de cartón, solo vos sabrás que tan capaz sos de brillar.
No permitas que te digan que algo no puedes realizar, que nunca nadie ponga en duda toda tu capacidad. Las metas se alcanzan con el corazón, y aunque veas devaluadas tus ideas, siempre apuesta una duda a la razón.
Porque no hay receta para jugar, solo un manojo de reglas que acatar: no mirar atrás, no lastimar, y nunca jamás por voluntad propia dejarte ganar. Porque el rival de fichas negras, tu alma se querrá llevar, y aunque de todos modos al final lo logrará, solo será cuando ya no quede tiempo para una partida más.
"Este es un juego que solo hay que jugar. Te puede ir bien, te puede ir mal"
Sos tan cobarde que no sos más que mi reflejo en el espejo, y no te percatas que el juego está siempre ocurriendo.
En cada jugada el miedo siempre está presente, pero.. ¿sabes? Aceptarlo te hace más y más fuerte. No temas, cada minuto que pasas pensando, es una oportunidad desperdiciada de seguir cambiando.
Y a medida que el tablero cambia, las fichas van disminuyendo. Y no se puede reemplazar a nadie (son simples las reglas del juego).
Cada movimiento tiene siempre su consecuencia, y aqui cada uno es dueño de su azar. Abriendote paso, te intentarán voltear, y hacer creer que tus esperanzas son de cartón, solo vos sabrás que tan capaz sos de brillar.
No permitas que te digan que algo no puedes realizar, que nunca nadie ponga en duda toda tu capacidad. Las metas se alcanzan con el corazón, y aunque veas devaluadas tus ideas, siempre apuesta una duda a la razón.
Porque no hay receta para jugar, solo un manojo de reglas que acatar: no mirar atrás, no lastimar, y nunca jamás por voluntad propia dejarte ganar. Porque el rival de fichas negras, tu alma se querrá llevar, y aunque de todos modos al final lo logrará, solo será cuando ya no quede tiempo para una partida más.
"Este es un juego que solo hay que jugar. Te puede ir bien, te puede ir mal"
Última edición: