salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Al aire echo los hilos de oro, al claro
Sol, yéndose mi voz a tu pureza:
lumbre fría, de celestial belleza,
en cuyo hogar vivo no hubo reparo.
Oh espíritu airoso, de pensar raro,
de hemoso cuerpo, de rauda viveza,
de altos pechos, de angélica terneza,
refugio, de mí; de mi alma, el amparo.
Tales aires venían, que resultan
de la fantasía y de la memoria,
pues tu valor osado yo contemplo.
Oh mis males, mis daños, se sepultan...
Sólo vengo a decir desde mi templo
que el padecer mío se torna gloria.
-salvador-
gr 16-05-2010
de mi libro cárcel de soledad
Sol, yéndose mi voz a tu pureza:
lumbre fría, de celestial belleza,
en cuyo hogar vivo no hubo reparo.
Oh espíritu airoso, de pensar raro,
de hemoso cuerpo, de rauda viveza,
de altos pechos, de angélica terneza,
refugio, de mí; de mi alma, el amparo.
Tales aires venían, que resultan
de la fantasía y de la memoria,
pues tu valor osado yo contemplo.
Oh mis males, mis daños, se sepultan...
Sólo vengo a decir desde mi templo
que el padecer mío se torna gloria.
-salvador-
gr 16-05-2010
de mi libro cárcel de soledad
Última edición: