G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Con la cuerda que atas
no ato a los vientos,
ni sujeto mis brazos
con los clavos que clavas,
pues libres los quiero
y libres te abrazan.
Con los ojos que miras
no observo a las almas,
ni palpo el vacío
que tus manos palpan,
pues todas replican
y al aire me alzan.
Con la regla que mides
no mido mi suerte,
ni sopeso la vida
con la pesa que vendes,
pues todo se ajusta
al fardo que lleves.
Mas la tierra que pisas
la pisé tanto tiempo
y tanto anduve
lo que tanto andas,
que andando te espero…
Como siempre, al alba.
G.S.A.