Al caer la noche

Casanova

Poeta recién llegado


Cuando la noche cubre mi vereda
un silencio fugaz invade mi alma,
y aquí en mi corazón reina la calma,
como reina la paz en el desierto
en las cálidas noches del estío.
Y en esa vaga soledad silente,
gratos recuerdos surgen a mi mente,
como brotan las rosas en un huerto.



Y allá en el camposanto de la aldea,
un ligero relámpago ilumina
una cruz. que se asoma en la neblina
cual fantasma en oscuras dimensiones;
nos recuerda que allí, entre los abrojos,
en difusas y eternas soledades,
culminan las grotescas vanidades
de este mundo, plagado de pasiones.


Que es, también, la frontera inexorable
donde acaban las noches y los días,
las penas y pasadas alegrías;
y en cenizas o polvo allí termina
la exótico belleza lisonjera,

que una vez nos robase el corazón,
la vida entera y toda la razón,
con su encanto y belleza alabastrina.

y un río que desciende, majestuoso,
del alto pedestal de la montaña,
al pasar por el lar de mi cabaña,
va dejando un gemido de las hojas
,
que antaño sucumbieron al estío,
y hoy se arrastran, igual que nuestros sueños,
en el vórtice cruel de los ensueños
y el gélido clamor de de las congojas.

Casanova.





 
Última edición:
Apreciados señores de esta red social , Mundo Poesía:
He vuelto después de muchos meses de ausencia, con uno de mis poemas, porque me he dado cuenta que esta es la única red social de poesía, donde sus directivos cuentan con el verdadero conocimiento de la poética en general para hacer una crítica constructiva. Y muchas gracias, de antemano, por escucharme.
 

Cuando la noche cubre mi vereda
un silencio fugaz invade mi alma,
y aquí en mi corazón reina la calma,
como reina la paz en el desierto
en las cálidas noches del estío.
Y en esa vaga soledad silente,
gratos recuerdos surgen a mi mente,
como brotan las rosas en un huerto.



Y allá en el camposanto de la aldea,
un ligero relámpago ilumina
una cruz. que se asoma en la neblina
cual fantasma en oscuras dimensiones;
nos recuerda que allí, entre los abrojos,
en difusas y eternas soledades,
culminan las grotescas vanidades
de este mundo, plagado de pasiones.


Que es, también, la frontera inexorable
donde acaban las noches y los días,
las penas y pasadas alegrías;
y en cenizas o polvo allí termina
la exótico belleza lisonjera, ...(a)

que una vez nos robase el corazón,
la vida entera y toda la razón,
con su encanto y belleza alabastrina.

y un río que desciende, majestuoso,
del alto pedestal de la montaña,
al pasar por el lar de mi cabaña,
va dejando un gemido de las hojas
,
que antaño sucumbieron al estío,
y hoy se arrastran, igual que nuestros sueños,
en el vórtice cruel de los ensueños
y el gélido clamor de de las congojas.

Casanova.






Excelente poema en que las reflexiones se desencadenan en la placidez de una noche calma.

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NB: Un fallo de teclado te anoté en la cita.
 
He venido leyendo todo lo que se ha presentado en este foro, es decir, lo que pusieron después de ti, y tu poema marca notables diferencias a favor.
Es cosa de gustos, pero aquí encontré un "poema maestro"
 

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