danie
solo un pensamiento...
Ese Cuervo negruzco y lacerante
vuela en sombras de un cielo y su despojo,
crea cólera y dolo con su enojo
como un bélico Sol espeluznante.
Ese Cuervo devora al imperante
cuerpo frente al terruño con su cojo
mundo mustio colgado de un abrojo,
ente torvo de pico penetrante.
Ave artera que come las entrañas,
alza un canto de triunfo complacido
sobre el manto de un yerro con sus mañas.
Grazna al viento su ufano y desabrido
eco frío de espanto con sus sañas,
grita y hiela el destino de un bramido.
Sobre nuestro pecado consumido,
él toma nuestro nombre
y la mente del hombre.
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