La Corporación
Poeta veterano
Hemos editado este antiguo poema por el hermoso tema suscitado por don Elhi.
Aquel se hizo en un contexto determinado y por ejemplo hoy lo haría así.
Gracias Elhi, hemos disfrutado mucho releyendo algunas barbaridades.
(Siquiátrico Evaristo Corumelo,
Septiembre 30 de 2008)
“Lo más sublime del asesinato es la cara que se le queda al asesinado;
única, irrepetible.”
Tomás Quintín
Mi pasión por la poesía
me lleva al asesinato
como arte reconocible.
Llevo tiempo meditando el asunto,
no tengo miedo a la cárcel.
Ir matando de a poco,
para no defraudar a las personas
que tanto esperan de mí,
para no caer en la vulgaridad.
Pienso la forma de ejecución:
clásica o moderna,
minimalista o sofisticada,
la soga o el puñal.
Y no me preocupa el sujeto en sí
sino su capacidad última de transformarse
en el momento de la muerte.
Me complace, sobremanera,
cuando escriben las putas
en las paredes con su dolor:
“dejaré las señales de mi violación”,
los borrachos en la barra del bar:
“ya no puedo más
y aquí me quedo”.
Entonces grito:
¡viva la poesía!
No importa que se vomite
en los libros de Bokowski,
de Pound,
que se orinen en los poemas
de sus burdos imitadores;
que incluso se hagan rimas
con las palabras puta, orina, bragas:
a mí lo que me gusta es el olor
que desprenden.
Es lo único que me permite
vivir cada mañana.
¡No saben lo que es estar aquí!
Entre estos animales
que nos pegan por respirar.
El mundo de la poesía,
es el único verdadero.
Lo demás no es más que basura,
sombras chinescas en las manos
de algún loco estafador.
Roger Nelson
Aquel se hizo en un contexto determinado y por ejemplo hoy lo haría así.
Gracias Elhi, hemos disfrutado mucho releyendo algunas barbaridades.
(Siquiátrico Evaristo Corumelo,
Septiembre 30 de 2008)
“Lo más sublime del asesinato es la cara que se le queda al asesinado;
única, irrepetible.”
Tomás Quintín
Mi pasión por la poesía
me lleva al asesinato
como arte reconocible.
Llevo tiempo meditando el asunto,
no tengo miedo a la cárcel.
Ir matando de a poco,
para no defraudar a las personas
que tanto esperan de mí,
para no caer en la vulgaridad.
Pienso la forma de ejecución:
clásica o moderna,
minimalista o sofisticada,
la soga o el puñal.
Y no me preocupa el sujeto en sí
sino su capacidad última de transformarse
en el momento de la muerte.
Me complace, sobremanera,
cuando escriben las putas
en las paredes con su dolor:
“dejaré las señales de mi violación”,
los borrachos en la barra del bar:
“ya no puedo más
y aquí me quedo”.
Entonces grito:
¡viva la poesía!
No importa que se vomite
en los libros de Bokowski,
de Pound,
que se orinen en los poemas
de sus burdos imitadores;
que incluso se hagan rimas
con las palabras puta, orina, bragas:
a mí lo que me gusta es el olor
que desprenden.
Es lo único que me permite
vivir cada mañana.
¡No saben lo que es estar aquí!
Entre estos animales
que nos pegan por respirar.
El mundo de la poesía,
es el único verdadero.
Lo demás no es más que basura,
sombras chinescas en las manos
de algún loco estafador.
Roger Nelson
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