Roman Vieira
El cuervo rojo que te observa en silencio.
Al intento de poeta.
Tratas de venderme tu figura,
el ego encerrado detrás de tu letra,
pero no me vendes nada, criatura ingenua
Sino la vergüenza al usurpar tal nombre.
No me he de autoproclamar poeta,
sería insultarme al ponerme hoy a tu altura,
pues en el esfuerzo de mis versos, mi poema
Yo si gasto en intelecto, en una idea de envergadura.
Me duele ver tu conformismo,
la mediocre aceptación que te profesan,
pues en tus letras no encuentro compromiso
sino aquel de entregar cualquier cosa y que te lean.
Y dirás que soy muy duro y sin sentido,
que gasto mi palabra en perder una pelea,
¡Pero es que es verdad y ya he perdido!
A vos te llamarán poeta
Me duele la poesía como un dedo cercenado,
como un corazón roto en primavera,
me duele como duele el intervalo
Entre las horas a un par de amantes que se alejan.
Ya no llevo con orgullo el estandarte,
ya no quiero ni siquiera que me lean,
no tiene caso ponerse a lamentarse .
Si la poesía es esta y se desangra y degenera.
Y veo como mueren lentamente los poetas,
como toman el estandarte los intentos,
como asesinan con el conformismo un arte
Las mismas editoriales, los lectores y poetas.
( )
Tratas de venderme tu figura,
el ego encerrado detrás de tu letra,
pero no me vendes nada, criatura ingenua
Sino la vergüenza al usurpar tal nombre.
No me he de autoproclamar poeta,
sería insultarme al ponerme hoy a tu altura,
pues en el esfuerzo de mis versos, mi poema
Yo si gasto en intelecto, en una idea de envergadura.
Me duele ver tu conformismo,
la mediocre aceptación que te profesan,
pues en tus letras no encuentro compromiso
sino aquel de entregar cualquier cosa y que te lean.
Y dirás que soy muy duro y sin sentido,
que gasto mi palabra en perder una pelea,
¡Pero es que es verdad y ya he perdido!
A vos te llamarán poeta
Me duele la poesía como un dedo cercenado,
como un corazón roto en primavera,
me duele como duele el intervalo
Entre las horas a un par de amantes que se alejan.
Ya no llevo con orgullo el estandarte,
ya no quiero ni siquiera que me lean,
no tiene caso ponerse a lamentarse .
Si la poesía es esta y se desangra y degenera.
Y veo como mueren lentamente los poetas,
como toman el estandarte los intentos,
como asesinan con el conformismo un arte
Las mismas editoriales, los lectores y poetas.
( )
Yo no soy poeta de estas
olas,
de estos días saturados de miseria agolpándose entre
palabras rebuscadas, de esta colina de horrores y amiguismos que
se invaden como prosa insulsa invadiéndome un
Poema.
Y sin embargo el mundo es esto, una simple y llana muestra
de cómo todo poco a poco se vuelve quizás y hasta obsoleto
Cuando es más fácil aceptarlo y recibirlo con vítores
mientras se manda al diablo el arte que recuerdo.
Bendita poesía, maldito tu momento.
Te cubro con un manto, y en la despedida
Yo te acaricio y al final te beso.
Te cubro con un manto, y en la despedida
Yo te acaricio y al final te beso.
-A mi amante de todos estos años,
porque al final todo lo oscuro queda claro entre nosotros-