epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es la tierra agradecida,
si desde la prima hora
con esfuerzo se labora
hasta hora atardecida.
Cosa es bien conocida
por todo buen labrador
que para hacer su labor
necesitó de sus brutos
y que Gea no da frutos
si no la riega el amor.
Surcadas por el sudor,
las arrugas de su frente,
queda asi el sudor patente
en su tierra de labor.
Es sin duda el labrador,
quien montado en su jumento,
y olvidando el sufrimiento
labora siempre con brío.
Le forjan frio y estío
y el amor a su sarmiento
Helios, temprano, su velo
quita a la mañana fría.
Es hora de labrantía
hasta que se apaga el cielo.
El labrador en su celo
Ignora toda carencia.
Es tan grande su sapiencia
que adivina hasta el llover
pues su mucho padecer
le ha enseñado toda ciencia.
si desde la prima hora
con esfuerzo se labora
hasta hora atardecida.
Cosa es bien conocida
por todo buen labrador
que para hacer su labor
necesitó de sus brutos
y que Gea no da frutos
si no la riega el amor.
Surcadas por el sudor,
las arrugas de su frente,
queda asi el sudor patente
en su tierra de labor.
Es sin duda el labrador,
quien montado en su jumento,
y olvidando el sufrimiento
labora siempre con brío.
Le forjan frio y estío
y el amor a su sarmiento
Helios, temprano, su velo
quita a la mañana fría.
Es hora de labrantía
hasta que se apaga el cielo.
El labrador en su celo
Ignora toda carencia.
Es tan grande su sapiencia
que adivina hasta el llover
pues su mucho padecer
le ha enseñado toda ciencia.
Última edición: