despertando
Poeta adicto al portal
No sé como estarás tú,
pero a mí duelen tanto
tus constantes huidas;
tus escapadas nocturnas,
la frialdad de tus venas,
tu indiferencia conmigo
y que no me abras tu corazón.
Mas te amo aún en la frialdad
con que a veces me hablas
y otras te mantienes en silencio.
No te das cuentas que ansío
tu calor, tu amor y tu protección.
Acaso no hay nada más aquí abajo;
¿qué busco y me detiene empero?
Cuán órgano vacio y áspero
osas negarte a quien te trajo.
No es tan cierto que algo tengo,
y no es verdad amor y realidad.
Dime entonces porqué la sensibilidad
de mi frágil y sometida vida,
de mis ávidos y cansados ojos:
¡ay, de aquello que más quiero!
prisionero es de mis enojos.
Mas aunque a veces torna a mi lado,
se hace escurridizo entre mis manos.
pero a mí duelen tanto
tus constantes huidas;
tus escapadas nocturnas,
la frialdad de tus venas,
tu indiferencia conmigo
y que no me abras tu corazón.
Mas te amo aún en la frialdad
con que a veces me hablas
y otras te mantienes en silencio.
No te das cuentas que ansío
tu calor, tu amor y tu protección.
Acaso no hay nada más aquí abajo;
¿qué busco y me detiene empero?
Cuán órgano vacio y áspero
osas negarte a quien te trajo.
No es tan cierto que algo tengo,
y no es verdad amor y realidad.
Dime entonces porqué la sensibilidad
de mi frágil y sometida vida,
de mis ávidos y cansados ojos:
¡ay, de aquello que más quiero!
prisionero es de mis enojos.
Mas aunque a veces torna a mi lado,
se hace escurridizo entre mis manos.