Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Al mirar las siete joyas.
Al mirar las siete joyas
del satratana
los siete planetas comenzaron a girar.
se principió una anciana en el río
y el puercoespín trepando el pino extirpó un nabo
del eterno jardín.
la nieve caía copiosamente
y desde los tipis un príncipe dormido
alimentaba ocas
mientras el sueño se transformaba
en el emidosaurio de su jardín.
piensa piensa piensa, nunca existas.
Mira por el hoyo entre las nubes,
come de las bayas
su rubor,
pero nunca existas.
Toca el violín y que la luna muerta
deje una lluvia de huesos sobre el jardín.
sonríe sonríe sonríe, nunca existas.
pero miéntele el caprípedo borracho y tiznado en tu jardín.
nadie está hecho enteramente de amor.
Y bien, así fue como el astuto cangrejo rodó por el sueño de la humanidad
devorando calderos y oropéndolas,
pero cuando despertó, las siete joyas formaban un bastón.
Mira al cielo, él nunca te mintió,
sólo te dio el becerro,
y la tierra y la cultura el altar
por sobre el amor.
Mira al cielo, él nunca te mintió, al mirar las siete joyas
sólo viste un bastón.
confiado de tu cuello, perfumada, gravitaba tu cabeza
mientras los magos hacían girar desde los mangos el caparazón
de un sortilégico caracol.
lindos brillos iridiscentes caían de los arcos
mientras
tu cuerpo viril e ingenuo se cubría de turquesa
Alúmina y cobre de Persia enmascaran ahora tu bastión.
sólo te dio el becerro,
y la tierra y la cultura el altar
por sobre el amor.
Mira al cielo, él nunca te mintió, al mirar las siete joyas
sólo viste un bastón.
confiado de tu cuello, perfumada, gravitaba tu cabeza
mientras los magos hacían girar desde los mangos el caparazón
de un sortilégico caracol.
lindos brillos iridiscentes caían de los arcos
mientras
tu cuerpo viril e ingenuo se cubría de turquesa
Alúmina y cobre de Persia enmascaran ahora tu bastión.