Al mirar los relojes
entiendo pocas cosas.
Para que no te enojes
por los cardos y rosas
te llevo pinceladas
de diferentes tonos
algunas con las hadas
otras de mi dios cronos.
En este largo trecho
que es nuestra vida misma,
siempre extraño tu lecho
en marea y marisma.
El regreso anhelamos
con la esperanza eterna
de acallar los reclamos
con la caricia tierna.