elena morado
Poeta que considera el portal su segunda casa
No es justo.
No es justo que venga yo ahora a escribirte un poemita
para lavar mi conciencia.
¡cómo si a ti te importaran las palabras!
Tú lo que querías era correr
y echarte corriendo a mis piernas.
y dejar tus huellas en mis pantalones: o un pequeño arañazo cuando no los llevase.
Y comer salchichas. Y mirarme con tus ojos. Grandes.
Pero opté por no ir más. Seguramente tú percibías en mí algún olor a ella
u otra cosa que te la recordase.
Al fin y al cabo era su hija.
Tú también me recordabas a ella: una parte de su yo estaba en ti.
Cuando fui a verte tras unos días
viniste corriendo en cuanto nos acercamos a la verja.
No dejabas, no dejabas de brincar a nuestro alrededor:
como si fuéramos una hoguera
con la que calentarte.
Y sin embargo, decidí no ir
no podia
no podía ponerte una correa y darte un paseo por el parque. No ir.
Y ahora te escribo este poema.
seguramente te importara una mierda:
porque los perros no saben leer.
Seguramente te importará una mierda.
Porque los perros no saben de escribir poesía para lavar conciencias
con sus ojos grandes.
Por más que nos acerquemos a la verja.
Antonia Mauro del Blanco
No es justo que venga yo ahora a escribirte un poemita
para lavar mi conciencia.
¡cómo si a ti te importaran las palabras!
Tú lo que querías era correr
y echarte corriendo a mis piernas.
y dejar tus huellas en mis pantalones: o un pequeño arañazo cuando no los llevase.
Y comer salchichas. Y mirarme con tus ojos. Grandes.
Pero opté por no ir más. Seguramente tú percibías en mí algún olor a ella
u otra cosa que te la recordase.
Al fin y al cabo era su hija.
Tú también me recordabas a ella: una parte de su yo estaba en ti.
Cuando fui a verte tras unos días
viniste corriendo en cuanto nos acercamos a la verja.
No dejabas, no dejabas de brincar a nuestro alrededor:
como si fuéramos una hoguera
con la que calentarte.
Y sin embargo, decidí no ir
no podia
no podía ponerte una correa y darte un paseo por el parque. No ir.
Y ahora te escribo este poema.
seguramente te importara una mierda:
porque los perros no saben leer.
Seguramente te importará una mierda.
Porque los perros no saben de escribir poesía para lavar conciencias
con sus ojos grandes.
Por más que nos acerquemos a la verja.
Antonia Mauro del Blanco
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