danie
solo un pensamiento...
La luna gimotea, por que ya no tiene quien la retrate, ha perdido a su fiel amante.
Llora por que extraña sus caricias que el con la pluma y tinta plasma sobre su tez.
Llora desconsolada usando como velo de luto a sus hermanas, las nubes que precipitan lagrimas por todo el cosmos.
Los canticos de los pájaros cesan, mientras el viento consuela a las flores cual polen no derraman por pensar quien rescribirá su delicadeza de ahora en mas.
El rio se seca en lamentos y la tierra se yerma nostálgica.
El ángelus decanta en lúgubre pena, mientras que el ocaso no quiere despertar.
La vida dejo de latir y la tierra de girar, la noche ya no es mas sensual y tampoco lo es la estrella fugaz. La mar furiosa esta, por que el ya ha de descansar.
La palabra amor se desvanece y ni Cupido la podrá regresar.
El poeta ha de partir, sin mirar hacia atrás.
La luz de la vela, de sus cernidas noches se atenúa, se dilata en esos bocetos que en paz y memoria han de descansar.
La tinta no se derramada y los textos no se leerán, sus prosas las dispersa el viento para compartirlas con los demás.
El anhelo de el, antes de partir fue de exclamar, que su sonido no se enmudezca nunca jamás.
Y si por la desdicha de la vida a de pasar, que se inmortalice en un poema mas.
El mar de metáforas ha de esperar, que vuelva alguien como el, otra vez más. La Sinestesia es olvidada, no hay otra realidad. El símil ya ni en ruinas ha de quedar. El puro lenguaje connotativo se hace esperar. Siempre habrá una luz en la nebulosidad, que aflore de su piel la añeja anáfora con cada gota de esperanza de algún poema más.
Llora por que extraña sus caricias que el con la pluma y tinta plasma sobre su tez.
Llora desconsolada usando como velo de luto a sus hermanas, las nubes que precipitan lagrimas por todo el cosmos.
Los canticos de los pájaros cesan, mientras el viento consuela a las flores cual polen no derraman por pensar quien rescribirá su delicadeza de ahora en mas.
El rio se seca en lamentos y la tierra se yerma nostálgica.
El ángelus decanta en lúgubre pena, mientras que el ocaso no quiere despertar.
La vida dejo de latir y la tierra de girar, la noche ya no es mas sensual y tampoco lo es la estrella fugaz. La mar furiosa esta, por que el ya ha de descansar.
La palabra amor se desvanece y ni Cupido la podrá regresar.
El poeta ha de partir, sin mirar hacia atrás.
La luz de la vela, de sus cernidas noches se atenúa, se dilata en esos bocetos que en paz y memoria han de descansar.
La tinta no se derramada y los textos no se leerán, sus prosas las dispersa el viento para compartirlas con los demás.
El anhelo de el, antes de partir fue de exclamar, que su sonido no se enmudezca nunca jamás.
Y si por la desdicha de la vida a de pasar, que se inmortalice en un poema mas.
El mar de metáforas ha de esperar, que vuelva alguien como el, otra vez más. La Sinestesia es olvidada, no hay otra realidad. El símil ya ni en ruinas ha de quedar. El puro lenguaje connotativo se hace esperar. Siempre habrá una luz en la nebulosidad, que aflore de su piel la añeja anáfora con cada gota de esperanza de algún poema más.
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