J.E.Mozo
Docente, Poeta y Persona (Tal vez en otro orden)
Últimamente pienso en el tiempo que te doy,
En los instantes que desaprovechas
Esquivando mi mirada
Y golpeteando con el lápiz.
Pienso en las horas que se van
Junto al aire caliente que sale de tu cabeza
O en los bostezos somnolientos
De la más profunda indiferencia.
Ya verás tu indolencia,
Que antes el dolor lo aprendían sufriendo
Y ahora caminan sobre acolchado,
Siempre tomados de las manos...
Dios no quiera que un lobo, un tiburón, un zorro,
Se cuele en el apretón y los desvíe
Ante nuestra vista atenta
Y nuestras fuerzas inofensivas
Que el mundo no es de cojín,
Y en el piso abundan las piedras...
Las manos sudan, se alejan y traicionan
Y lo único que queda eres tú...
Y actualmente tu tú es menos que insuficiente
Se te devolverá cada bostezo,
Cada silencio incómodo,
Caerá sobre ti la misma indiferencia
Y nosotros desde nuestra vereda
Comentaremos durante el café de la mañana
En los instantes que desaprovechas
Esquivando mi mirada
Y golpeteando con el lápiz.
Pienso en las horas que se van
Junto al aire caliente que sale de tu cabeza
O en los bostezos somnolientos
De la más profunda indiferencia.
Ya verás tu indolencia,
Que antes el dolor lo aprendían sufriendo
Y ahora caminan sobre acolchado,
Siempre tomados de las manos...
Dios no quiera que un lobo, un tiburón, un zorro,
Se cuele en el apretón y los desvíe
Ante nuestra vista atenta
Y nuestras fuerzas inofensivas
Que el mundo no es de cojín,
Y en el piso abundan las piedras...
Las manos sudan, se alejan y traicionan
Y lo único que queda eres tú...
Y actualmente tu tú es menos que insuficiente
Se te devolverá cada bostezo,
Cada silencio incómodo,
Caerá sobre ti la misma indiferencia
Y nosotros desde nuestra vereda
Comentaremos durante el café de la mañana