alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Al rayar el alba, tomaré el camino
el que no conduce, a ninguna parte
al rayar el alba, tomaré el camino
pues mi vida es un punto y aparte
Nada tengo ahora, ni pretendo nada
la copa se apura, la dicha se agota
sombras y luces, cruzan por mi ventana
esa vieja ventana, de mis ansías rotas
Aquel altar que soñé para mi boda
contigo de la mano, rumbo al sacerdote
aquel beso sagrado, que se da en la boca
al pronunciar si quiero, en aquel instante
Con un solloza roto, en los dedos del aire
solitario he de andar, por la perdida senda
tendré que resignarme a mi triste suerte
contemplo en silencio, mi herida que sangra
Solo queda sonreír, mirando hacia el presente
aunque se borró la sonrisa, que alumbraba mi faz
hoy se me rompe el alma, al no estar presente
yo moriré en mi pena, pero olvidarte jamás
el que no conduce, a ninguna parte
al rayar el alba, tomaré el camino
pues mi vida es un punto y aparte
Nada tengo ahora, ni pretendo nada
la copa se apura, la dicha se agota
sombras y luces, cruzan por mi ventana
esa vieja ventana, de mis ansías rotas
Aquel altar que soñé para mi boda
contigo de la mano, rumbo al sacerdote
aquel beso sagrado, que se da en la boca
al pronunciar si quiero, en aquel instante
Con un solloza roto, en los dedos del aire
solitario he de andar, por la perdida senda
tendré que resignarme a mi triste suerte
contemplo en silencio, mi herida que sangra
Solo queda sonreír, mirando hacia el presente
aunque se borró la sonrisa, que alumbraba mi faz
hoy se me rompe el alma, al no estar presente
yo moriré en mi pena, pero olvidarte jamás