manuelo
Poeta fiel al portal
Cuando se apague el rumor de la noche
me habré saciado de tus abrazos,
habré medido el perímetro de tu cintura,
el volumen de tus pechos, resuelto
el problema geométrico de tu triángulo
y calculado el ángulo perfecto de tus piernas;
ya andaré a caballo hacia el sur,
por el camino del monte y me detendré
a beber en el arroyo de tus libélulas;
luego cubriré mi espalda con la manta
para que no me congele el viento del norte.
Cuando llegue a la cima cerraré los ojos,
sólo un momento, porque me gusta mirar
a los luceros mientras pienso en tí, al rayar el alba.
me habré saciado de tus abrazos,
habré medido el perímetro de tu cintura,
el volumen de tus pechos, resuelto
el problema geométrico de tu triángulo
y calculado el ángulo perfecto de tus piernas;
ya andaré a caballo hacia el sur,
por el camino del monte y me detendré
a beber en el arroyo de tus libélulas;
luego cubriré mi espalda con la manta
para que no me congele el viento del norte.
Cuando llegue a la cima cerraré los ojos,
sólo un momento, porque me gusta mirar
a los luceros mientras pienso en tí, al rayar el alba.
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