La vida marca el paso,
al trote, al galope,
te arrastra, te eleva,
te hunde, te expande.
Lenta y suave como un susurro,
brusca como un estallido,
a veces un volcán que quema por dentro,
otras, un torbellino que arrasa los miedos.
Tus células danzan, giran sin tregua,
siguen senderos que nunca son los mismos.
Da igual si gritas o saltas,
la canción lleva tu ritmo,
y sin nunca detenerse,
te haces experta en sentir
con el alma y con el cuerpo.
Así, un roce, un mirar,
se convierten en universos,
cuando de joven no te dabas cuenta.
Ahora todo vibra en su inmensidad,
y las palabras ya no son palabras,
sino océanos con fondo y forma,
peso y huella.
Es bello envejecer y ser por fin real,
cuando el simple respirar
te recuerda que eres inagotable,
que vuelas con el viento
y el tiempo no te arrastra, te revela.
Es un gran premio,
a tanto desconcierto,
a una vida que no entendías
y ahora comienza a mostrar su magnificencia.
25/03/2025
©Dikia
al trote, al galope,
te arrastra, te eleva,
te hunde, te expande.
Lenta y suave como un susurro,
brusca como un estallido,
a veces un volcán que quema por dentro,
otras, un torbellino que arrasa los miedos.
Tus células danzan, giran sin tregua,
siguen senderos que nunca son los mismos.
Da igual si gritas o saltas,
la canción lleva tu ritmo,
y sin nunca detenerse,
te haces experta en sentir
con el alma y con el cuerpo.
Así, un roce, un mirar,
se convierten en universos,
cuando de joven no te dabas cuenta.
Ahora todo vibra en su inmensidad,
y las palabras ya no son palabras,
sino océanos con fondo y forma,
peso y huella.
Es bello envejecer y ser por fin real,
cuando el simple respirar
te recuerda que eres inagotable,
que vuelas con el viento
y el tiempo no te arrastra, te revela.
Es un gran premio,
a tanto desconcierto,
a una vida que no entendías
y ahora comienza a mostrar su magnificencia.
25/03/2025
©Dikia