sergio manriquez
Poeta recién llegado
Y del silencio pulcro al funil reposo
Me ahogo en el surco de mi ruin esbozo
Al saberme inerte sobre el lecho rudo
Descanso mi mente, se esfuma mi orgullo
Triste por las noches de polvo y cenizas
Triste el noctambulo, la calle sin brisas
Triste la niña que sin una lagrima
Se asoma en el cristal, lejana la vida
Triste el anciano que olvidado en la estancia
Sobre su bastón, las manos le vacilan
Triste por la ciudad, con sus calles vacías
Vaga triste mi alma, en la eterna noche fría
Me ahogo en el surco de mi ruin esbozo
Al saberme inerte sobre el lecho rudo
Descanso mi mente, se esfuma mi orgullo
Triste por las noches de polvo y cenizas
Triste el noctambulo, la calle sin brisas
Triste la niña que sin una lagrima
Se asoma en el cristal, lejana la vida
Triste el anciano que olvidado en la estancia
Sobre su bastón, las manos le vacilan
Triste por la ciudad, con sus calles vacías
Vaga triste mi alma, en la eterna noche fría