Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Alabastrina
Entre flores que ruedan desmayadas,
tu pie liviano pisa lento,
en el juego elegante
de cambiarlas de sitio
ayudandole al viento.
Tu presencia, figura recortada
en el verde tapiz de suave pasto;
tu cuerpo de alabastro
revestido, y el diminuto pie
que a veces lo lastima
de la rosa una espina.
Te miro sollozando,
no por la herida, que no cala:
por el hondo penar
de estar enamorada
sin saberlo, y el tiempo
de mil noches de silencio,
repetirlo.
Porque a tu edad
de etapa adolescente
estas del amor, enamorada;
mas llegará algun día,
quien llene tu silencio,
y tus lagrimas seque,
felizmente, una tibia alborada.
Entre flores que ruedan desmayadas,
tu pie liviano pisa lento,
en el juego elegante
de cambiarlas de sitio
ayudandole al viento.
Tu presencia, figura recortada
en el verde tapiz de suave pasto;
tu cuerpo de alabastro
revestido, y el diminuto pie
que a veces lo lastima
de la rosa una espina.
Te miro sollozando,
no por la herida, que no cala:
por el hondo penar
de estar enamorada
sin saberlo, y el tiempo
de mil noches de silencio,
repetirlo.
Porque a tu edad
de etapa adolescente
estas del amor, enamorada;
mas llegará algun día,
quien llene tu silencio,
y tus lagrimas seque,
felizmente, una tibia alborada.
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