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Alado

ONICE

Poeta fiel al portal
[video=youtube;y909t4hilUo]https://www.youtube.com/watch?v=y909t4hilUo[/video]​



Por la comisura de sus labios,
renacen las sonrisas congeladas
que quedaron intactas, a la espera
de resurgir, renacer nuevamente,
dejando atrás, la cara lánguida,
desencajada, mostrada hasta entonces,
como un fúnebre lienzo, desdeñado,
arrugado y cansado por los ciclones
de la vida...Azotado por el dolor,
ahora el atardecer le devuelve su color
y su boca... rebosa de ansías.


Por la hendidura de sus manos,
se vivifican los abrazos del alma
que endebles, fenecían moribundos
al amor, retando a pulsos a la vida.
Con las yemas de los dedos ya frías,
se aferraba con ímpetu al otro ser
des-alado, buscando una fisura,
una leve obertura dónde encontrar
la calma, la similitud perdida
que tantas veces había saboreado...


Ahora, el amanecer regresaba
y su interior, mariposa adormecida
de alas celestiales, se mimetizaba
con el otro ente que, por la comisura
de su alma le regalaba de nuevo
la luz interna, las sonrisas dadas,
antes gélidas, que ahora, candentes,
talladas, se esculpían de nuevo... en el aura.


Onice
 
Última edición:


Por la comisura de sus labios,
renacen las sonrisas congeladas
que quedaron intactas, a la espera
de resurgir, renacer nuevamente,
dejándo atrás, la cara lánguida,
desencajada, mostrada hasta entonces,
como un fúnebre lienzo, desdeñado,
arrugado y cansado por los ciclones
de la vida...Azotado por el dolor,
ahora el atardecer le devuelve su color
y su boca... rebosa de ansías.


Por la hendidura de sus manos,
se vivifican los abrazos del alma
que endebles, fenecían moribundos
al amor, retando a pulsos a la vida.
Con las yemas de los dedos ya frías,
se aferraba con ímpetu al otro ser
des-alado, buscando una fisura,
una leve obertura dónde encontrar
la calma, la similitud perdida
que tantas veces había saboreado...


Ahora, el amanecer regresaba
y su interior, mariposa adormecida
de alas celestiales, se mimetizaba
con el otro ente que, por la comisura
de su alma le regalaba de nuevo
la luz interna, las sonrisas dadas,
antes gélidas, que ahora, candentes,
talladas, se esculpían de nuevo... en el aura.


Onice


Hay en tu poema, querida Onice,
como un reencuentro con sí mismo/a,
un hacer las paces consigo mismo/a,
la reconciliación y la paz del espíritu,
despues de días tormentosos;
Se adivina ese renacer,
sin rencores, sin negaciones ni exclusiones,
en la alegría de compartir;
un beso,
Eduardo.
 


Por la comisura de sus labios,
renacen las sonrisas congeladas
que quedaron intactas, a la espera
de resurgir, renacer nuevamente,
dejando atrás, la cara lánguida,
desencajada, mostrada hasta entonces,
como un fúnebre lienzo, desdeñado,
arrugado y cansado por los ciclones
de la vida...Azotado por el dolor,
ahora el atardecer le devuelve su color
y su boca... rebosa de ansías.


Por la hendidura de sus manos,
se vivifican los abrazos del alma
que endebles, fenecían moribundos
al amor, retando a pulsos a la vida.
Con las yemas de los dedos ya frías,
se aferraba con ímpetu al otro ser
des-alado, buscando una fisura,
una leve obertura dónde encontrar
la calma, la similitud perdida
que tantas veces había saboreado...


Ahora, el amanecer regresaba
y su interior, mariposa adormecida
de alas celestiales, se mimetizaba
con el otro ente que, por la comisura
de su alma le regalaba de nuevo
la luz interna, las sonrisas dadas,
antes gélidas, que ahora, candentes,
talladas, se esculpían de nuevo... en el aura.


Onice

Una mariposa, que alada, resurge de otro ser, !qué belleza! Un renacer lleno de luz, así como tu composición, dejando atrás la tristeza, coloreando la vida con nuevos bríos, renovando las esperanzas. Me fascina como lo versaste y las bellas imágenes que manan de tu pluma brillantes, hablando del gran talento que tienes, poetisa, para versar. Felicidades. Mil besos y abrazos. Te quiero mucho.:::hug:::
 


Por la comisura de sus labios,
renacen las sonrisas congeladas
que quedaron intactas, a la espera
de resurgir, renacer nuevamente,
dejando atrás, la cara lánguida,
desencajada, mostrada hasta entonces,
como un fúnebre lienzo, desdeñado,
arrugado y cansado por los ciclones
de la vida...Azotado por el dolor,
ahora el atardecer le devuelve su color
y su boca... rebosa de ansías.


Por la hendidura de sus manos,
se vivifican los abrazos del alma
que endebles, fenecían moribundos
al amor, retando a pulsos a la vida.
Con las yemas de los dedos ya frías,
se aferraba con ímpetu al otro ser
des-alado, buscando una fisura,
una leve obertura dónde encontrar
la calma, la similitud perdida
que tantas veces había saboreado...


Ahora, el amanecer regresaba
y su interior, mariposa adormecida
de alas celestiales, se mimetizaba
con el otro ente que, por la comisura
de su alma le regalaba de nuevo
la luz interna, las sonrisas dadas,
antes gélidas, que ahora, candentes,
talladas, se esculpían de nuevo... en el aura.


Onice


Es como si volvieras a encontrarte. Hay etspas de al vida en que pasa eso. Muy bien descrito y engarzado tu poema.

Besos en vena.
 


Por la comisura de sus labios,
renacen las sonrisas congeladas
que quedaron intactas, a la espera
de resurgir, renacer nuevamente,
dejando atrás, la cara lánguida,
desencajada, mostrada hasta entonces,
como un fúnebre lienzo, desdeñado,
arrugado y cansado por los ciclones
de la vida...Azotado por el dolor,
ahora el atardecer le devuelve su color
y su boca... rebosa de ansías.


Por la hendidura de sus manos,
se vivifican los abrazos del alma
que endebles, fenecían moribundos
al amor, retando a pulsos a la vida.
Con las yemas de los dedos ya frías,
se aferraba con ímpetu al otro ser
des-alado, buscando una fisura,
una leve obertura dónde encontrar
la calma, la similitud perdida
que tantas veces había saboreado...


Ahora, el amanecer regresaba
y su interior, mariposa adormecida
de alas celestiales, se mimetizaba
con el otro ente que, por la comisura
de su alma le regalaba de nuevo
la luz interna, las sonrisas dadas,
antes gélidas, que ahora, candentes,
talladas, se esculpían de nuevo... en el aura.


Onice

Hermosos versos en este nuevo amanecer...donde muere el dolor...Un saludo cariñoso y estrellas Onice
ana
 
Que bueno que te encuentres bien,bello versal niña, un abrazo
 
Por la comisura de sus labios,
renacen las sonrisas congeladas
que quedaron intactas, a la espera
de resurgir, renacer nuevamente,
dejando atrás, la cara lánguida,
desencajada, mostrada hasta entonces,
como un fúnebre lienzo, desdeñado,
arrugado y cansado por los ciclones
de la vida...Azotado por el dolor,
ahora el atardecer le devuelve su color
y su boca... rebosa de ansías.


Por la hendidura de sus manos,
se vivifican los abrazos del alma
que endebles, fenecían moribundos
al amor, retando a pulsos a la vida.
Con las yemas de los dedos ya frías,
se aferraba con ímpetu al otro ser
des-alado, buscando una fisura,
una leve obertura dónde encontrar
la calma, la similitud perdida
que tantas veces había saboreado...


Ahora, el amanecer regresaba
y su interior, mariposa adormecida
de alas celestiales, se mimetizaba
con el otro ente que, por la comisura
de su alma le regalaba de nuevo
la luz interna, las sonrisas dadas,
antes gélidas, que ahora, candentes,
talladas, se esculpían de nuevo... en el aura.



Onice


Hermoso, simplemente me dejas sin palabras un encanto tus versos, muy linda obra, que nos hace reflejar tanto...un placer.
 
Me encanto tu poema, especialmente la ultima estrofa... Bellísimo, es como que todo cambia a encontrarse uno mismo, y todo volvia a empezar... Saludos!!
 
Una mariposa debió hacer los límites
entre las primaveras que enfermaron de frío,
como el río detenido, acaso formando un hito.
Como la distancia sembrada en los océanos,
que zurcen tiempos en nuestras palabras.
Y los ocasos mueren en sus bellos colores
para atestiguar esta gran amistad.


Un verdadero honor leerte en esta magnifica muestra poética, de versos liberados en detalles hermosos, conquistados en gratas imágenes.
 
rebuscando entres tus poemas encontré este muy fluido, besos
imagenes-angeles-2.jpg




Por la comisura de sus labios,
renacen las sonrisas congeladas
que quedaron intactas, a la espera
de resurgir, renacer nuevamente,
dejando atrás, la cara lánguida,
desencajada, mostrada hasta entonces,
como un fúnebre lienzo, desdeñado,
arrugado y cansado por los ciclones
de la vida...Azotado por el dolor,
ahora el atardecer le devuelve su color
y su boca... rebosa de ansías.


Por la hendidura de sus manos,
se vivifican los abrazos del alma
que endebles, fenecían moribundos
al amor, retando a pulsos a la vida.
Con las yemas de los dedos ya frías,
se aferraba con ímpetu al otro ser
des-alado, buscando una fisura,
una leve obertura dónde encontrar
la calma, la similitud perdida
que tantas veces había saboreado...


Ahora, el amanecer regresaba
y su interior, mariposa adormecida
de alas celestiales, se mimetizaba
con el otro ente que, por la comisura
de su alma le regalaba de nuevo
la luz interna, las sonrisas dadas,
antes gélidas, que ahora, candentes,
talladas, se esculpían de nuevo... en el aura.


Onice
 
Marian...
al final conseguiremos entre todos ir aireando poemas del baúl de los recuerdos... Me alegra que lo hayas hecho... lo bueno sería que todo el mundo aquí de vez en cuando viajara atrás y rescatara obras.. gracias. un beso enormeeeeeee.

Tere...
gracias de nuevo, por estar presente en mis poemas, y por este comentario que dejas, con el que también queda una sonrisa. Un abrazo.
 

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