A falta de estilo, destilo
del verso la suave cicuta,
del árbol sedante la fruta,
del bravo beleño el pistilo.
Si aspiro las hojas de tilo,
de un palmo de tierra en disputa,
o enciendo en la noche impoluta,
de un astro iracundo, el pabilo.
De todas las llaves hay una
que gira sin roce el poniente.
A veces mortaja, otras cuna.
La luna debajo del puente
no esconde sus senos de musa,
con hambre de amante o reclusa.
Me acuna de un beso en la frente.
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