vronte
Poeta infiel al portal
Alamos.
Tiempos de antaño,
mano a mano a campo traviesa
en que tú veías con mis ojos
y yo tocaba con tus manos.
La delicia de estar separados
y a la vez ser Uno, siempre en el estío,
ajenos al frío de las estaciones y los gritos.
EL color de los cabellos no importaba,
ni el frescor de los semblantes inquietaba la morada.
Habitamos un lugar quieto y vivo por la experiencia compartida,
la belleza de sabernos presentes lado a lado
en un instante generoso en medio del implacable infinito,
en medio de las estaciones que transcurren su destino.
Y luego la lección más entrañable,
dejar partir aquello que no precisa solo de tu parte.
Cobijar nuestro corazón amablemente,
transformar el dolor en semilla de consorte,
alejándole del odio, la apatía y los fantasmas.
....
El vínculo deja de ser recíproco, debes soltar…
ver hacia el horizonte, sonreír suavemente, enderezar la espalda,
y caminar a paso lento mientras recobras
la musculatura de tu alma.
Así de ahora en adelante,
ya sea transcurran once años o un instante
incluso la compañía del tambaleo de las hojas en los álamos
será más que suficiente para templar el pecho
y caminar digno con denuedo,
hacia la compañía del indescifrable destino…
con quien sí te fundirás de verdad y para siempre
en fidelidad eterna, que manará solo amor como vertiente.
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