Nunca entendió por qué nació sin alas
si todo lo que ansiaba era volar.
¿Por qué la iba Dios a condenar
al limbo donde van las niñas malas?
Le prohibieron también el ser sirena,
nunca encontró su cola en los armarios
ni en el viejo baúl de imaginarios,
aunque hay algo en su canto que enajena.
Mas pudo serlo todo al ser poeta
y desplegar sus alas en el viento,
volar, solo volar, era su meta.
Sirena con destino ceniciento
que se aleja cimbreando su silueta
escuchando de Ulises el lamento.
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