SCARAMOUCHE
Poeta recién llegado
Sobre unas aguas puras, observándose,
había un hada cándida y preciosa,
cristalina, entre flores silenciosa,
delante de un arroyo preocupándose.
Eterna y sonrosada de mejillas
pálidas esta vez eran sus galas,
pues aún carecía de las alas
sin tímidas siquiera sus cosquillas.
Pero un cisne piedad tuvo con ella
y la fue poco a poco convenciendo,
por detrás, a sus plumas extendiendo,
para que alas tuviera la doncella...
...cuál vio, con el mayor de los asombros,
¡Su anhelo reflejado tras los hombros!
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