Alba-rosé

Kabuki

Poeta recién llegado
Alba-rosé

Es un cabaret, una pista de tornamesa,
una picota de 5 cráneos
y unas galeras remadas al Sudoeste.
Es la explosión de Urano,
la pelota de Kiko, el ábaco
del jardinero chino. Es la madrugada.​

Post-Después, de romper las hojas
de epígrafes del fake love
me visto con camisas de a rayas
y me voy de espaldas
por el pontón del unicornio azul.
Ahí, donde señala el gua gua
y en donde los rostro de ónix no miran.
Pero yo miro, dentro de esos ojos de azabache,
una balsa con carrizos y una luna triste,
en menguante, caen por el precipio.​

Una niña de perfil romano
y blusa de naranjales, me da un manotazo,
y yo le corto la lengua,
con palabras epilépticas y con
gestos de cuchillas. Anda a comprar pan,
que en las boticas no se mendiga
medicina- le grito. Riñón roto,
los pájaros cantan a ese oído.​

En una ancha cama,
de almohadones azulinos,
el cuerpo del poeta agoniza
mientras su cerebro imagina jugar al fútbol.
¡Así son todos! -dice el sacerdote-
mientras va matando al rey bajo la sotana.
¡Así no es nadie! Un abrazo
caluroso de la morocha llorosa
no lo vuelve a la vita.​

Resucita,
Lázaro ^ Nabucodonosor,
el Alba-rosé vierte en este
papiro moderno su borracha tinta.
Resucita,
la misteriosa flor de Lady*Godiva
es la piel tersa del cielo de día.
Techo de leche – hasta la pronta vida.
PUM!
La bala pasa silenciosa
por ese saco de plumas...​
 
Última edición:
Alba-rosé

Es un cabaret, una pista de tornamesa,
una picota de 5 cráneos
y unas galeras remadas al Sudoeste.
Es la explosión de Urano,
la pelota de Kiko, el ábaco
del jardinero chino. Es la madrugada.​

Post-Después, de romper las hojas
de epígrafes del fake love
me visto con camisas de a rayas
y me voy de espaldas
por el pontón del unicornio azul.
Ahí, donde señala el gua gua
y en donde los rostro de ónix no miran.
Pero yo miro, dentro de esos ojos de azabache,
una balsa con carrizos y una luna triste,
en menguante, caen por el precipio.​

Una niña de perfil romano
y blusa de naranjales, me da un manotazo,
y yo le corto la lengua,
con palabras epilépticas y con
gestos de cuchillas. Anda a comprar pan,
que en las boticas no se mendiga
medicina- le grito. Riñón roto,
los pájaros cantan a ese oído.​

En una ancha cama,
de almohadones azulinos,
el cuerpo del poeta agoniza
mientras su cerebro imagina jugar al fútbol.
¡Así son todos! -dice el sacerdote-
mientras va matando al rey bajo la sotana.
¡Así no es nadie! Un abrazo
caluroso de la morocha llorosa
no lo vuelve a la vita.​

Resucita,
Lázaro ^ Nabucodonosor,
el Alba-rosé vierte en este
papiro moderno su borracha tinta.
Resucita,
la misteriosa flor de Lady*Godiva
es la piel tersa del cielo de día.
Techo de leche – hasta la pronta vida.
PUM!
La bala pasa silenciosa
por ese saco de plumas...​
Sugerente poema que abarca impresiones en un acolchado
reflujo de espacios que traspasan las sensaciones.
felicidades por el planteamiento de la obra.
luzyabsenta
 

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