Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Recordaras la tarde aquella
de nuestro primer beso,
tú, no culminabas la escuela
y yo, había faltado a ella.
Entre líneas y borrones
con una rosa quise enamorarte,
fuimos camino al ocaso
tomándonos de las manos.
Descubrí que tu fragancia
era de nardos, cuando cruzamos el prado;
junto al acantilado y su silencio
te declare mi amor, tú sonreías
en tus cabellos libres al viento,
coloque un flor.
Colgaste la bolsa de tus libros
en el árbol de nuestras iniciales,
de otoñal caída de hojas
mientras intentaba acomodar,
mis hojas sueltas que eran pocas
ante la brisa tierna de tu sonrisa.
Tu promesa fue no dejarme nunca
nos estremecimos y quedamos abrazados,
a lo que respondí, que siempre lo intentaría
desde entonces en cualquier lugar,
me brindas tu compañía
iluminas cada momento
de la noche a la mañana.
Mi bella musa, mi adorado tormento
mi fiel compañera, Aldana.
Dedicado al gran y eterno amor de mi vida, doña Aldana quien inspira estas líneas, las perfuma e ilumina con su dorada presencia.[/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT]
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