Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Su rostro de ternura pincelaba
un bello amanecer en la llanura
efecto sin igual que a su figura
producía un color que la mimaba.
Mirarla era un placer que te emplazaba
a ser el adalid de su aventura
de estar con ella raudo en su andadura
y defender su honor si precisaba.
Señora entre ficticia y campesina
en el alma de un genio enajenado
siempre estuvo presente en la retina
de un noble corazón enamorado.
Hoy, la tengo a mi lado y me enardece;
tan auténtica y fiel que me enternece.
un bello amanecer en la llanura
efecto sin igual que a su figura
producía un color que la mimaba.
Mirarla era un placer que te emplazaba
a ser el adalid de su aventura
de estar con ella raudo en su andadura
y defender su honor si precisaba.
Señora entre ficticia y campesina
en el alma de un genio enajenado
siempre estuvo presente en la retina
de un noble corazón enamorado.
Hoy, la tengo a mi lado y me enardece;
tan auténtica y fiel que me enternece.