Alejandrinos a mi padre

Évano

Libre, sin dioses.
Recuerdo un ser de carne, y de hueso y de cáscara
escondiéndose a oscuras, en su adentro de luz
y de sombras. Imagen de un ayer que fue siempre.
Quizás hable de aquel, de mi padre, tal vez;

o son simples palabras que prosiguen destino
a solas, con la tinta que resta, y deja estela;
es una vena abierta que cuelga y se desangra
aún, todavía, siempre, en esta mi memoria.

Pensar en la alegría, pensar que nunca tuvo,
como el pobre de blanco y de negro que fue,
me aleja a la tiniebla del mundo de color.
Era olvido de luz de pintores de España.

Creer que fue presente, que a lo mejor estuvo,
es necesario para estar, para beber,
para llenar pasados y vestirse de hubo,
e inventar el sentir sin que hubiera el haber.

Difuminado el ser, lo inerte lo envolvía,
y a los huesos y carne, y a ese cuerpo de máscara
con ánima vagando en cámara vacía.
Fue ilusión, espejismo tras brumas de los hijos.


Tres años de soldado comiendo sus lentejas,
cantando las canciones de la siempre su patria;
con la orden incrustada en las sordas orejas
a los himnos cantados ante el cáliz del miedo.

Altares de ignorancias de mi Pueblo Sureño.

Convertir a salvajes en rebaño de ovejas,
mientras todos los látigos de la Tierra te azotan,
te introduce por dentro del adentro y te arropas
con tu sudor, y con tu vino, y con tu sangre,
esperando el milagro del no azar de la vida.

Mi recuerdo es de carne, y de hueso, máscara,
de rabia por partir a los Pueblos del Sur,
y repartir la avaricia de la España de colores
entre gente de blancos y de negros, de lutos.
Ya lo decía el nombre, tu todo, tu Dolores.

Tu recuerdo es tumulto de látigos de dioses,
revoltijo de guerras, y de mil sinsabores;
apocalipsis, tumba de los sin nombre;
corretear detrás de sombras y desamores,
y a ciegas del azar, y de comprados hombres.

Me servirá tu estela para escrutar al sabio,
para andar por las nubes de algún mundo lejano,
para beber en ríos de calles de ciudad;
para esconderme en mí mismo, y buscarte más,
y reventar la cáscara forjada para el pueblo:
cárcel, cáliz de carnes y de huesos y de almas,
con sus rejas de máscaras de dioses, y tiranos.
 
"Me servirá tu estela para escrutar al sabio,
para andar por las nubes de algún mundo lejano,
para beber en ríos de calles de ciudad;
para esconderme en mí mismo, y buscarte más,
y reventar la cáscara forjada para el pueblo:"

Sin duda es una obra extraodinaria, este poema que dedicas a tu padre. El legado que te dejó te nutre de sabiduría y valores dignos de continuar. Me encantó leerte. Estas letras merecen muchos aplausos.
Mi admiración y un abrazo amigo.
 
Évano;4624535 dijo:
Recuerdo un ser de carne, y de hueso y de cáscara
escondiéndose a oscuras, en su adentro de luz
y de sombras. Imagen de un ayer que fue siempre.
Quizás hable de aquel, de mi padre, tal vez;

o son simples palabras que prosiguen destino
a solas, con la tinta que resta, y deja estela;
es una vena abierta que cuelga y se desangra
aún, todavía, siempre, en esta mi memoria.

Pensar en la alegría, pensar que nunca tuvo,
como el pobre de blanco y de negro que fue,
me aleja a la tiniebla del mundo de color.
Era olvido de luz de pintores de España.

Creer que fue presente, que a lo mejor estuvo,
es necesario para estar, para beber,
para llenar pasados y vestirse de hubo,
e inventar el sentir sin que hubiera el haber.

Difuminado el ser, lo inerte lo envolvía,
y a los huesos y carne, y a ese cuerpo de máscara
con ánima vagando en cámara vacía.
Fue ilusión, espejismo tras brumas de los hijos.


Tres años de soldado comiendo sus lentejas,
cantando las canciones de la siempre su patria;
con la orden incrustada en las sordas orejas
a los himnos cantados ante el cáliz del miedo.

Altares de ignorancias de mi Pueblo Sureño.

Convertir a salvajes en rebaño de ovejas,
mientras todos los látigos de la Tierra te azotan,
te introduce por dentro del adentro y te arropas
con tu sudor, y con tu vino, y con tu sangre,
esperando el milagro del no azar de la vida.

Mi recuerdo es de carne, y de hueso, máscara,
de rabia por partir a los Pueblos del Sur,
y repartir la avaricia de la España de colores
entre gente de blancos y de negros, de lutos.
Ya lo decía el nombre, tu todo, tu Dolores.

Tu recuerdo es tumulto de látigos de dioses,
revoltijo de guerras, y de mil sinsabores;
apocalipsis, tumba de los sin nombre;
corretear detrás de sombras y desamores,
y a ciegas del azar, y de comprados hombres.

Me servirá tu estela para escrutar al sabio,
para andar por las nubes de algún mundo lejano,
para beber en ríos de calles de ciudad;
para esconderme en mí mismo, y buscarte más,
y reventar la cáscara forjada para el pueblo:
cárcel, cáliz de carnes y de huesos y de almas,
con sus rejas de máscaras de dioses, y tiranos
.

oye Eván que memorable escrito pero remarco este verso, que sin duda es más que hermoso dice tanto, mil besos
 
¿Sabes? Hay quienes miramos e intentamos siempre descifrar, van dejando huella y mapas en la sangre propia y de ahi empezamos a construir nuestra opinion del mundo, aunque lo cierto es que este mundo y la patria que nos toca da para decir por si misma tanto y poco bueno, que no queda de otro que cuando menos defender el último derecho factible:Decir.

Volviendo al principio , lo que esta en las venas intentaremos comprenderlo, aceptarlo pero al final solo y simplemente amarlo.

Hoy estoy muyyy hablantina , jeje ¿es luna llena? en fin tendremos que escribir algo gracioso y audaz y loco para contra restar la nostalgia!!

es un poema muyyy hermoso y profundo
 
Évano;4624535 dijo:
Recuerdo un ser de carne, y de hueso y de cáscara
escondiéndose a oscuras, en su adentro de luz
y de sombras. Imagen de un ayer que fue siempre.
Quizás hable de aquel, de mi padre, tal vez;

o son simples palabras que prosiguen destino
a solas, con la tinta que resta, y deja estela;
es una vena abierta que cuelga y se desangra
aún, todavía, siempre, en esta mi memoria.

Pensar en la alegría, pensar que nunca tuvo,
como el pobre de blanco y de negro que fue,
me aleja a la tiniebla del mundo de color.
Era olvido de luz de pintores de España.

Creer que fue presente, que a lo mejor estuvo,
es necesario para estar, para beber,
para llenar pasados y vestirse de hubo,
e inventar el sentir sin que hubiera el haber.

Difuminado el ser, lo inerte lo envolvía,
y a los huesos y carne, y a ese cuerpo de máscara
con ánima vagando en cámara vacía.
Fue ilusión, espejismo tras brumas de los hijos.


Tres años de soldado comiendo sus lentejas,
cantando las canciones de la siempre su patria;
con la orden incrustada en las sordas orejas
a los himnos cantados ante el cáliz del miedo.

Altares de ignorancias de mi Pueblo Sureño.

Convertir a salvajes en rebaño de ovejas,
mientras todos los látigos de la Tierra te azotan,
te introduce por dentro del adentro y te arropas
con tu sudor, y con tu vino, y con tu sangre,
esperando el milagro del no azar de la vida.

Mi recuerdo es de carne, y de hueso, máscara,
de rabia por partir a los Pueblos del Sur,
y repartir la avaricia de la España de colores
entre gente de blancos y de negros, de lutos.
Ya lo decía el nombre, tu todo, tu Dolores.

Tu recuerdo es tumulto de látigos de dioses,
revoltijo de guerras, y de mil sinsabores;
apocalipsis, tumba de los sin nombre;
corretear detrás de sombras y desamores,
y a ciegas del azar, y de comprados hombres.

Me servirá tu estela para escrutar al sabio,
para andar por las nubes de algún mundo lejano,
para beber en ríos de calles de ciudad;
para esconderme en mí mismo, y buscarte más,
y reventar la cáscara forjada para el pueblo:
cárcel, cáliz de carnes y de huesos y de almas,
con sus rejas de máscaras de dioses, y tiranos.

Évano,
es un poema precioso, compañero, escrito con las entrañas... del amor y del dolor.
Para mí este es un ejemplo de que solo a partir del sentir intenso se logra la poesía.
Qué retrato de aquella España... tan vigente; el horror de la guerra, la posguerra, la humillación, el exilio interior, un dolor que jamás debe ser olvidado. Dictadura, ¡maldita seas!

Un cierre precioso, y ójala se consiga reventar la cáscara de confina al pueblo.
 
Qué magnífico homenaje el de tus versos, Évano. Profundo y hermoso todo el poema. Mis aplausos. Un abrazo.

Creer que fue presente, que a lo mejor estuvo,
es necesario para estar, para beber,
para llenar pasados y vestirse de hubo,
e inventar el sentir sin que hubiera el haber.
 
qué final, qué poema amigo
la realidad de las cualidades
de un ser tan especial
con su señor padre,
abrazos y kikos
los de siempre
Denn
 
Aprendí a leer Alejandrinos en un compañero nuestro por eso no me es difícil comprender la forma de estos versos, no sé si estén perfectos pero como están en Generales, como tales los leo. Hay un gran conocimiento de lo que fue la vida de tu padre, sus sufrimientos, sus luchas, me hace pensar en una época complicada, sus tiempos nada de fáciles pero gran legado te dejó. La admiración y el amor que sientes hacia tu padre lo demuestras aquí, sé que donde esté sentirá orgullo que tú verses en grande y muy profundo para él. Una gran obra, Évano. Leerte ha sido un gusto. Muchas gracias.
 
Tres años de soldado comiendo sus lentejas,
cantando las canciones de la siempre su patria;
con la orden incrustada en las sordas orejas
a los himnos cantados ante el cáliz del miedo.

Altares de ignorancias de mi Pueblo Sureño.
SOBERBIO INTENSO Y LA SENSIBILIDAD DEL AMOR Y LA ADMIRACIÓN
A TU PADRE MERECE ESTE GALARDÓN
abrazos mi bello
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=461141
 

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