Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Así tu pelo
como redes confusas
tus sueños se deslizan en mis dedos
el mundo de anoche es el que quiero,
la miel en tu piel
la sal en tu vientre
los derrumbes en tus hombros
la timidez resuelta en tus ojos,
faroles rosados
en tus cumbres abiertas.
La noche bordada en tus parpados
primavera que no termina de germinar,
la sombra del mar
el beso del sol al madrugar
la luz al nacer
un pensamiento echo roció
listo para caer
un poema que no puedo terminar,
mi mundo secreto
en tu palidez de nácar.
Las lluvias de noviembre
me sorprenden
envuelto en ti
y no puedo apartarme
más bien quiero cubrirte
con mi piel,
un canto
una sola palabra
un trueno bendito
un rayo de luz divina
el amor del rey David
de mi boca puede salir,
¡aleluya!
por verte así
¡aleluya!
por estar aquí
¡aleluya!
por estar en mi
¡aleluya!
por amarte así,
¡aleluya!
por contener toda la luz la luna
en el brillo de tus ojos
en tu suave despertar
al saber que estoy aquí.
como redes confusas
tus sueños se deslizan en mis dedos
el mundo de anoche es el que quiero,
la miel en tu piel
la sal en tu vientre
los derrumbes en tus hombros
la timidez resuelta en tus ojos,
faroles rosados
en tus cumbres abiertas.
La noche bordada en tus parpados
primavera que no termina de germinar,
la sombra del mar
el beso del sol al madrugar
la luz al nacer
un pensamiento echo roció
listo para caer
un poema que no puedo terminar,
mi mundo secreto
en tu palidez de nácar.
Las lluvias de noviembre
me sorprenden
envuelto en ti
y no puedo apartarme
más bien quiero cubrirte
con mi piel,
un canto
una sola palabra
un trueno bendito
un rayo de luz divina
el amor del rey David
de mi boca puede salir,
¡aleluya!
por verte así
¡aleluya!
por estar aquí
¡aleluya!
por estar en mi
¡aleluya!
por amarte así,
¡aleluya!
por contener toda la luz la luna
en el brillo de tus ojos
en tu suave despertar
al saber que estoy aquí.