yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Después de mi infancia neandertal
ella vino a domesticar a este corazón
irreverente ,
fatuo
y se volvió mi jardín
mi parvulario para aprender a amar.
Su didáctica no era la mejor,
jugaba a ser papel,
puño de lluvia,
vil puñal.
Siempre elocuente, me adornaba el corazón
con pinchazos de alfiler
y en la espalda nueve dagas,
fue la constante educadora de resacas
e intoxicaciones indecentes;
cada vez más arena en mi reloj,
menos calcio para mis huesos,
piedra constante en mi riñón.
Después de mi infancia neandertal
ella vino a enseñarme a amar,
con todas sus consecuencias
le dio brío a mi soledad.
Espero que las letras que me enseñó a deletrear
le pongan sangre a mis venas,
cadenas a mi ansiedad.
ella vino a domesticar a este corazón
irreverente ,
fatuo
y se volvió mi jardín
mi parvulario para aprender a amar.
Su didáctica no era la mejor,
jugaba a ser papel,
puño de lluvia,
vil puñal.
Siempre elocuente, me adornaba el corazón
con pinchazos de alfiler
y en la espalda nueve dagas,
fue la constante educadora de resacas
e intoxicaciones indecentes;
cada vez más arena en mi reloj,
menos calcio para mis huesos,
piedra constante en mi riñón.
Después de mi infancia neandertal
ella vino a enseñarme a amar,
con todas sus consecuencias
le dio brío a mi soledad.
Espero que las letras que me enseñó a deletrear
le pongan sangre a mis venas,
cadenas a mi ansiedad.