En el cordón,
un alfiler,
un tiro,
una metralla.
Muralla del escape,
que se escapa,
y nos deja tosiendo.
Yo, desde la ventana,
padezco,
la enfermiza paciencia.
Me mastico las uñas,
los dedos,
la distancia.
La soledad siniestra,
demuestra,
que no estoy
en la vida de nadie,
ni siquiera en la mía.
En el cordón,
una mitad,
apenas un aliento.
Ni viento.
Ni verdad.
Ni tierra.
Ni sonido.
Solamente un sudor congelado,
de adioses permanentes
adherido a mis pieles.
Volcánica frescura.
La cura…
Te extraño.
Te regaño
Te espero.
Te deseo.
Te escribo.
Te describo.
Te leo.
Te releo.
Te opino.
Te adivino.
Te reclamo
las manos.
Te pierdo.
Te recuerdo.
Una metáfora inconclusa.
Se usa y se desusa.
Que ni dice,
ni entiende,
ni pretende mentir,
buscar,
un reconocimiento.
Un momento, quizá,
y otra vez en la mira.
Un latido violento,
que todavía respira.
Todavía…
un alfiler,
un tiro,
una metralla.
Muralla del escape,
que se escapa,
y nos deja tosiendo.
Yo, desde la ventana,
padezco,
la enfermiza paciencia.
Me mastico las uñas,
los dedos,
la distancia.
La soledad siniestra,
demuestra,
que no estoy
en la vida de nadie,
ni siquiera en la mía.
En el cordón,
una mitad,
apenas un aliento.
Ni viento.
Ni verdad.
Ni tierra.
Ni sonido.
Solamente un sudor congelado,
de adioses permanentes
adherido a mis pieles.
Volcánica frescura.
La cura…
Te extraño.
Te regaño
Te espero.
Te deseo.
Te escribo.
Te describo.
Te leo.
Te releo.
Te opino.
Te adivino.
Te reclamo
las manos.
Te pierdo.
Te recuerdo.
Una metáfora inconclusa.
Se usa y se desusa.
Que ni dice,
ni entiende,
ni pretende mentir,
buscar,
un reconocimiento.
Un momento, quizá,
y otra vez en la mira.
Un latido violento,
que todavía respira.
Todavía…
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