Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy claudicaba entre abrir mis ojos
y la dulce perdición de tu fragancia.
Calle con adoquines en viajes inciertos me esperaban.
Un gran mamut a la vuelta de la esquina
fumando un cigarro chino con olor a fogata,
mientras la reverencia hacia pie a una dulce tonada,
salida de algún café meridiano de mala fama.
Busque por alguna parte tus pisadas
y solo encontré un juego de grandes barajas
servidas en una bandeja de plata.
En el lugar de los dibujos letras acordonadas
que daba al traste con toda esta arrogancia.
Sin pensarlo mucho nos fuimos... el lugar nos esperaba:
un viejo castillo inexistente que en mi mente divagaba.
Una habitación de tres paredes
y en el fondo un banquete para dos.
Allí disfrutamos recordando al viejo panda,
al ladrón de las llaves invisibles,
probándonos una antigua nariz oxidada,
y nos reímos encontrando en el baúl
los viejos tirantes color ámbar.
Al final nuestra fiesta fue encantada.
Dedicado al loco poeta amigo David Valdés Estrada. Tal vez mis intentos de poemas no se parezcan a los clásicos tuyos, donde vuelan hadas mágicas o leopardos con rayas de cebra impresas pero al menos hice el intento.
Te quiero mucho amigo, gracias ser así, un loco soñador de las palabras.
Besos :::hug:::