abcd
Poeta adicto al portal
Demasiado, o poco, o nada,
todo nos preocupa,
¿Qué idiotas, no?
Siempre hay alguien y nunca hay algo en sus ojos,
en sus lágrimas, en su corrupta forma de mirar con piedad.
En los bolsillos tengo nombres de personas con cabeza de parlante,
llamarlos es escucharlos, y eso cansa.
Escuchar es un deporte siniestro,
es una mala empresa si uno no quiere vomitar una verdad.
Hay una bolita de agua en mi oreja,
me jode, pero es divertida cuando la aprieto con el dedo
y al quitarlo genero un pequeño vacío para la luz sonora.
Mi cuerpo desearía estar más cómodo en la bañera,
aunque apretado no entran más capas para la soledad.
Todo es puro y simple si uno está tranquilo con el espejo,
hay problemas tan graves allá afuera
que como buen cínico que soy jamás voy a interpretar.
Me gustaría que las mujeres entiendan que mentir nunca es bueno,
pero ellas solo compran, nunca venden seguridad.
Podría ir a mirar niñas al parque,
ellas en su cuerpo retoño aún saben decir no,
y eso es lo lindo del terror,
y esa a su vez es la paz del valle interior.
Ahora bien,
está mañana yo no tenía otra preocupación
que hallar dos medias del mismo color, tamaño, olor.
todo nos preocupa,
¿Qué idiotas, no?
Siempre hay alguien y nunca hay algo en sus ojos,
en sus lágrimas, en su corrupta forma de mirar con piedad.
En los bolsillos tengo nombres de personas con cabeza de parlante,
llamarlos es escucharlos, y eso cansa.
Escuchar es un deporte siniestro,
es una mala empresa si uno no quiere vomitar una verdad.
Hay una bolita de agua en mi oreja,
me jode, pero es divertida cuando la aprieto con el dedo
y al quitarlo genero un pequeño vacío para la luz sonora.
Mi cuerpo desearía estar más cómodo en la bañera,
aunque apretado no entran más capas para la soledad.
Todo es puro y simple si uno está tranquilo con el espejo,
hay problemas tan graves allá afuera
que como buen cínico que soy jamás voy a interpretar.
Me gustaría que las mujeres entiendan que mentir nunca es bueno,
pero ellas solo compran, nunca venden seguridad.
Podría ir a mirar niñas al parque,
ellas en su cuerpo retoño aún saben decir no,
y eso es lo lindo del terror,
y esa a su vez es la paz del valle interior.
Ahora bien,
está mañana yo no tenía otra preocupación
que hallar dos medias del mismo color, tamaño, olor.
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