abcd
Poeta adicto al portal
Ayer domingo veintisiete de abril de dos mil catorce
llegué a la misma conclusión que debo haber llegado
algún otro domingo o sábado o viernes de hace diez años, quince o dieciséis.
La conclusión es que no necesito tenerte para tenerte,
ni no tenerte para no tenerte.
Y es simple, hace diez años tenías diez años,
y de haberme fijado en vos estaría preso o enfermo mental,
aunque ahora que lo pienso nunca he pensado mucho cuando he sentido algo.
Igual, tampoco es que seas exactamente vos la que no necesito y necesito,
esto puede estar dirigido a la persona de la cual no me enamore anteayer.
A fin de cuentas es lo mismo la otra parte de mi ecuación
si no estoy bien con mi propia mitad el ergo no saldrá jamás feliz del armario.
Y es que yo voy a caminar igual de lento,
estés o no estés pisándome los talones,
e iré solo al cine estés o no estés en la pantalla o con tu mano en mi bolsillo.
Y mi sombra se seguirá ensanchando
estés o no estés cocinando mi boca,
y si, seguiré perdiendo llaves, dinero y sueños
estés o no estés.
No necesito tenerte para no tenerte,
tampoco quiero lo contrario,
es decir, no tenerte para tenerte,
y eso pasa también, y pesa en la misma proporción,
como la música que te extraña,
o la cama fría en el lado derecho,
o las medias sin su pareja correcta,
en fin, que son muchas las averías de no tenerte y tenerte
y si sigo en este plan de no recordarte para extrañarte
olvidaré que ayer no va a ser mañana,
no, no va a ser igual.
llegué a la misma conclusión que debo haber llegado
algún otro domingo o sábado o viernes de hace diez años, quince o dieciséis.
La conclusión es que no necesito tenerte para tenerte,
ni no tenerte para no tenerte.
Y es simple, hace diez años tenías diez años,
y de haberme fijado en vos estaría preso o enfermo mental,
aunque ahora que lo pienso nunca he pensado mucho cuando he sentido algo.
Igual, tampoco es que seas exactamente vos la que no necesito y necesito,
esto puede estar dirigido a la persona de la cual no me enamore anteayer.
A fin de cuentas es lo mismo la otra parte de mi ecuación
si no estoy bien con mi propia mitad el ergo no saldrá jamás feliz del armario.
Y es que yo voy a caminar igual de lento,
estés o no estés pisándome los talones,
e iré solo al cine estés o no estés en la pantalla o con tu mano en mi bolsillo.
Y mi sombra se seguirá ensanchando
estés o no estés cocinando mi boca,
y si, seguiré perdiendo llaves, dinero y sueños
estés o no estés.
No necesito tenerte para no tenerte,
tampoco quiero lo contrario,
es decir, no tenerte para tenerte,
y eso pasa también, y pesa en la misma proporción,
como la música que te extraña,
o la cama fría en el lado derecho,
o las medias sin su pareja correcta,
en fin, que son muchas las averías de no tenerte y tenerte
y si sigo en este plan de no recordarte para extrañarte
olvidaré que ayer no va a ser mañana,
no, no va a ser igual.