abcd
Poeta adicto al portal
Las ventanas un tercio iluminadas,
un cuarto abiertas y con dos días de tos adelantada.
En la cocina cuelga una luna medio grasosa,
medio graciosa y de queso para esa rata que tan bien huye.
Vos, seguro estás sentada en otra estación,
quizá ya te cambiaste de nombre.
Siempre te recuerdo así de indiferente
y te siento, por no pensar en este roedor que todo lo esquiva.
Las voces del viento se enredan en los álamos,
grises las personas se mueven allá abajo,
yo veo mucho dolor, pero no veo lágrimas,
deberíamos tener un aura menos invisible.
Me pregunto si escucharás alguno de los discos que te recomendé,
si aprendiste a respirar bajo el agua,
me pregunto porque nunca te dejaste amar
y sonrío, y dejo deslizar un inútil suspiro para tu ausencia,
para tu araña eficaz en mi memoria...
Ante los espejos, hay una hilera de sentimientos,
dos, tres, diez nostalgias son suficientes
para querer matar al único ser vivo de esta soledad.
Hay unas cuantas risas de niños en el departamento vecino
y cien gramos de ese amarillo sol delicioso
que mi enemiga rata cenará hoy también.
Vos, según las matemáticas y el calentamiento global,
tenes tres años mas, y quince o veinte nubes que ya se enamoraron de tu adiós.
Esté corazón roto, te duele, por eso nunca volviste,
yo estaba absolutamente solo y fingía estar feliz,
quizá, me enviaste esta rata, quizá aún te acuerdas de mi...
un cuarto abiertas y con dos días de tos adelantada.
En la cocina cuelga una luna medio grasosa,
medio graciosa y de queso para esa rata que tan bien huye.
Vos, seguro estás sentada en otra estación,
quizá ya te cambiaste de nombre.
Siempre te recuerdo así de indiferente
y te siento, por no pensar en este roedor que todo lo esquiva.
Las voces del viento se enredan en los álamos,
grises las personas se mueven allá abajo,
yo veo mucho dolor, pero no veo lágrimas,
deberíamos tener un aura menos invisible.
Me pregunto si escucharás alguno de los discos que te recomendé,
si aprendiste a respirar bajo el agua,
me pregunto porque nunca te dejaste amar
y sonrío, y dejo deslizar un inútil suspiro para tu ausencia,
para tu araña eficaz en mi memoria...
Ante los espejos, hay una hilera de sentimientos,
dos, tres, diez nostalgias son suficientes
para querer matar al único ser vivo de esta soledad.
Hay unas cuantas risas de niños en el departamento vecino
y cien gramos de ese amarillo sol delicioso
que mi enemiga rata cenará hoy también.
Vos, según las matemáticas y el calentamiento global,
tenes tres años mas, y quince o veinte nubes que ya se enamoraron de tu adiós.
Esté corazón roto, te duele, por eso nunca volviste,
yo estaba absolutamente solo y fingía estar feliz,
quizá, me enviaste esta rata, quizá aún te acuerdas de mi...