abcd
Poeta adicto al portal
La única soledad es la mentira,
no es no tener quien te quiera,
no es quedar atrapado en un vacío emocional,
no, basta herir con una palabra
para ya no poder tocarse las manos.
Entonces puedes tener cuatro pies
y dos par de hombros de confianza,
puedes ir como en nubes por espacios de carne,
fuego y trémula atracción
y hasta puedes sentir tu elemento en los labios de otro ser,
pero en el borde de la cama lo sabes
estás solo en la conciencia,
en aquello que te hizo ir y volver,
saltar, fracasar y volver a elevarte.
Ni el cielo de ella calma la fatiga interior,
porque las miradas son como barcas
que envían terciopelos, que reciben diamantes,
que abrazan sueños y cobijan abismos al anochecer.
Los delitos del ayer lloran tiempo,
los fantasmas que nos acompañan
solos, tristes, luchan sin mas.
La caída de la felicidad es chirriar los pies,
es ver nieve en cuanta flor nace,
o cortar dedos buscando convertir la cruz para alguien.
Quisiera vestir tu carita con un verso real,
decirte que nada de lo que a veces pienso es como lo expreso,
si lo que siento,
si está angustia del cruel y hermoso camino de lo incierto.
no es no tener quien te quiera,
no es quedar atrapado en un vacío emocional,
no, basta herir con una palabra
para ya no poder tocarse las manos.
Entonces puedes tener cuatro pies
y dos par de hombros de confianza,
puedes ir como en nubes por espacios de carne,
fuego y trémula atracción
y hasta puedes sentir tu elemento en los labios de otro ser,
pero en el borde de la cama lo sabes
estás solo en la conciencia,
en aquello que te hizo ir y volver,
saltar, fracasar y volver a elevarte.
Ni el cielo de ella calma la fatiga interior,
porque las miradas son como barcas
que envían terciopelos, que reciben diamantes,
que abrazan sueños y cobijan abismos al anochecer.
Los delitos del ayer lloran tiempo,
los fantasmas que nos acompañan
solos, tristes, luchan sin mas.
La caída de la felicidad es chirriar los pies,
es ver nieve en cuanta flor nace,
o cortar dedos buscando convertir la cruz para alguien.
Quisiera vestir tu carita con un verso real,
decirte que nada de lo que a veces pienso es como lo expreso,
si lo que siento,
si está angustia del cruel y hermoso camino de lo incierto.