abcd
Poeta adicto al portal
La noche está en calma, sin cosquillas; sola, en calma,
como una cama dispuesta a recostar un dolor tranquilo,
un dolor sin especias, un dolor de hojas que resquebrajadas aún respiran.
La noche está rota y tiene una herida profunda,
son dos lomas de sueños que se unifican en una gota de agua de la canilla que hace meses sangra en la cocina.
La noche está de plata y oro; Y yo solo quiero tomar una taza de té.
Pero el verde de los ojos de las arañas me recuerda a los ojos de una ella que ya no tiene mirada.
La noche está en calma y tranquila es música de paredes que silban.
Lejos, hablan los gatos con gatas sin dueños,
ellos tampoco entienden porque la primavera sigue disfrazada de invierno.
El frío es bello. Yo a veces me siento bello, por frío, por tierno, por algo que no me creo.
La noche está en calma y feliz,
con un aire triste de melancolía en sus besos de nubes sin lluvia.
La noche está en mi corazón y en las pastillas que me miran,
y en el alcohol que no voy a tomar,
y en las manos que no quiero tener,
y en los pies que me quieren llevar lejos,
y en el reposo de mis valijas que pronto volverán a brillar.
La noche la tengo en todo lo que muerde mi pecho con un aliento de carne y con mucha agua y silencios por vomitar...
como una cama dispuesta a recostar un dolor tranquilo,
un dolor sin especias, un dolor de hojas que resquebrajadas aún respiran.
La noche está rota y tiene una herida profunda,
son dos lomas de sueños que se unifican en una gota de agua de la canilla que hace meses sangra en la cocina.
La noche está de plata y oro; Y yo solo quiero tomar una taza de té.
Pero el verde de los ojos de las arañas me recuerda a los ojos de una ella que ya no tiene mirada.
La noche está en calma y tranquila es música de paredes que silban.
Lejos, hablan los gatos con gatas sin dueños,
ellos tampoco entienden porque la primavera sigue disfrazada de invierno.
El frío es bello. Yo a veces me siento bello, por frío, por tierno, por algo que no me creo.
La noche está en calma y feliz,
con un aire triste de melancolía en sus besos de nubes sin lluvia.
La noche está en mi corazón y en las pastillas que me miran,
y en el alcohol que no voy a tomar,
y en las manos que no quiero tener,
y en los pies que me quieren llevar lejos,
y en el reposo de mis valijas que pronto volverán a brillar.
La noche la tengo en todo lo que muerde mi pecho con un aliento de carne y con mucha agua y silencios por vomitar...