abcd
Poeta adicto al portal
Hay que escribir con rencor,
sin rencor,
hay que dejar la sucia alma en todo verso,
sea maloliente o sea hermoso al tacto visual,
hay que ser una puta enajenada al borde del abismo narcótico,
una de esas que sonríe o también una de esas que vive llorando,.
Hay que vomitar cada palabra como si tuvieses en la panza
un odio o un amor estrafalario, incomprensible, inaprensible al cauce social.
Hay que escribir como si nos faltase un ojo,
una mano, un pene o una vagina por conquistar,
hay que escribir lo que soñamos
y por lo que nos cubrimos los ojos por miedo de humanidad.
Hay que estar atentos y obviar los detalles mediocres,
tenemos el don de trasmitir y somos tan inútiles,
que damos pena, que damos indiferencia,
que es lo mismo que no dar pan a tanto hombre con hambre,
a tanto hombre de sed.
Hay que escribir como quien acaba de aprender a leer,
con vergüenza y con mirada aplastando gigantes imaginarios,
hay que ser honestos y mentir dulcemente,
hacer de cada rubia una princesa y de cada morena una cerveza un poco mas fuerte.
Hay que reírnos de todos en cada metáfora absurda
y no dejar que la expresión de nuestro sentimiento
sea una enfermedad a quien no sufra de sinestesia.
Hay que escribir estando afligido
como un autista que intenta estar feliz en su décima cuarta vida,
así como cuando uno intenta por su actitud forzar una sonrisa,
hasta olvidarse que su esfuerzo es costumbre por envejecer.
Hay que escribir como si golpeásemos por última vez una puerta,
como si detrás de esa puerta está el puto amor de nuestra puta vida,
como si esa hora en que corres para adelgazar cada mañana
fuese la penúltima energía por sentirse un animal humano...
Hay que escribir con fuerza y sin fuerzas,
apenas tus ojos se abren y rompen el equilibrio de estar dormido
o entre algodones como cuando sales de una herida amorosa.
Hay que escribir siempre, para salir o para entrar al agujero de la melancolía,
con los pies en la cabeza, con la cabeza en la entrepierna de tu amante obligada.
Como sea hay que liberarse,
seas bueno en el arte de torcer los sentidos
o aún siendo un vate sin inteligencia emocional,
nunca reprimas tu montaña interior,
porque adentro tuyo eres gigante,
aunque a veces tu corazón sea una piedra
siempre encontraras luz en cualquier oscuridad.
Hay que escribir, hay que escribir...
sin rencor,
hay que dejar la sucia alma en todo verso,
sea maloliente o sea hermoso al tacto visual,
hay que ser una puta enajenada al borde del abismo narcótico,
una de esas que sonríe o también una de esas que vive llorando,.
Hay que vomitar cada palabra como si tuvieses en la panza
un odio o un amor estrafalario, incomprensible, inaprensible al cauce social.
Hay que escribir como si nos faltase un ojo,
una mano, un pene o una vagina por conquistar,
hay que escribir lo que soñamos
y por lo que nos cubrimos los ojos por miedo de humanidad.
Hay que estar atentos y obviar los detalles mediocres,
tenemos el don de trasmitir y somos tan inútiles,
que damos pena, que damos indiferencia,
que es lo mismo que no dar pan a tanto hombre con hambre,
a tanto hombre de sed.
Hay que escribir como quien acaba de aprender a leer,
con vergüenza y con mirada aplastando gigantes imaginarios,
hay que ser honestos y mentir dulcemente,
hacer de cada rubia una princesa y de cada morena una cerveza un poco mas fuerte.
Hay que reírnos de todos en cada metáfora absurda
y no dejar que la expresión de nuestro sentimiento
sea una enfermedad a quien no sufra de sinestesia.
Hay que escribir estando afligido
como un autista que intenta estar feliz en su décima cuarta vida,
así como cuando uno intenta por su actitud forzar una sonrisa,
hasta olvidarse que su esfuerzo es costumbre por envejecer.
Hay que escribir como si golpeásemos por última vez una puerta,
como si detrás de esa puerta está el puto amor de nuestra puta vida,
como si esa hora en que corres para adelgazar cada mañana
fuese la penúltima energía por sentirse un animal humano...
Hay que escribir con fuerza y sin fuerzas,
apenas tus ojos se abren y rompen el equilibrio de estar dormido
o entre algodones como cuando sales de una herida amorosa.
Hay que escribir siempre, para salir o para entrar al agujero de la melancolía,
con los pies en la cabeza, con la cabeza en la entrepierna de tu amante obligada.
Como sea hay que liberarse,
seas bueno en el arte de torcer los sentidos
o aún siendo un vate sin inteligencia emocional,
nunca reprimas tu montaña interior,
porque adentro tuyo eres gigante,
aunque a veces tu corazón sea una piedra
siempre encontraras luz en cualquier oscuridad.
Hay que escribir, hay que escribir...