abcd
Poeta adicto al portal
Un abecedario que toca y no toca,
las palabras sin gestos no atan, no pueden, y es que no deben atar.
Qué el péndulo se mueva siempre a la derecha
no me hace más duro con los desprovistos de certezas,
¡las cerezas son ricas!
pero en las nubes, pero en eso que es idealizar
hasta las hormigas en la crema se saborean.
Hay tantos cajones con herramientas para morir guardadas,
como manos que al fin de cuentas serán escaleras.
Perdí las llaves y el celular hace unos días,
seguramente alguna mujer iba con ellas,
seguramente algún silencio tendré que pagar por ser tan espalda.
El espacio y el vacío poco duermen,
los columpios y las lenguas nunca pero nunca se entienden.
Lavar la ropa es almorzar bien con la abuela,
estar desnudo a la hora del te es de puro verano sin nadie a quien vomitar.
Soy humano de carne y sesos,
y huesos, pero ellos están escondidos.
A veces me muerden tan fuerte
que puedo entender que las lágrimas no son solo por desamor,
a veces cuando los peones se alistan al juego
empiezo a contar desgracias y no queda nadie para la batalla,
entonces, el apocalipsis y las neuronas son amigos de poco tacto.
Hay un jardín que no voy a regar por un par de noches,
sin embargo, estaré tranquilo en la superficie
y hablaré con mis conocidos de música, pasiones, fútbol y hasta de ajedrez.
Total los cuerpos, la carne, los sesos, por alguna razón que desconozco
siempre siguen intactos. Y debe ser algo metafísico, quizá el alma,
quizá las armas no dañan a quien no sabe disparar.
las palabras sin gestos no atan, no pueden, y es que no deben atar.
Qué el péndulo se mueva siempre a la derecha
no me hace más duro con los desprovistos de certezas,
¡las cerezas son ricas!
pero en las nubes, pero en eso que es idealizar
hasta las hormigas en la crema se saborean.
Hay tantos cajones con herramientas para morir guardadas,
como manos que al fin de cuentas serán escaleras.
Perdí las llaves y el celular hace unos días,
seguramente alguna mujer iba con ellas,
seguramente algún silencio tendré que pagar por ser tan espalda.
El espacio y el vacío poco duermen,
los columpios y las lenguas nunca pero nunca se entienden.
Lavar la ropa es almorzar bien con la abuela,
estar desnudo a la hora del te es de puro verano sin nadie a quien vomitar.
Soy humano de carne y sesos,
y huesos, pero ellos están escondidos.
A veces me muerden tan fuerte
que puedo entender que las lágrimas no son solo por desamor,
a veces cuando los peones se alistan al juego
empiezo a contar desgracias y no queda nadie para la batalla,
entonces, el apocalipsis y las neuronas son amigos de poco tacto.
Hay un jardín que no voy a regar por un par de noches,
sin embargo, estaré tranquilo en la superficie
y hablaré con mis conocidos de música, pasiones, fútbol y hasta de ajedrez.
Total los cuerpos, la carne, los sesos, por alguna razón que desconozco
siempre siguen intactos. Y debe ser algo metafísico, quizá el alma,
quizá las armas no dañan a quien no sabe disparar.