abcd
Poeta adicto al portal
Una persona sabia aplasta el recuerdo,
lo hace añicos, nada, lo destroza y lo guarda en la cartera, en el pantalón,
pero no en esa cartera que le queda tan bien, ni en ese pantalón que lleva todos los días,
no, eso jamás.
Una persona sabia sabe que avanzar es avanzar,
que retroceder es preguntar, que retroceder es armar para amar,
o amar para armar,
y es tan lógica esa persona que no quiere sumar peso a su cuesta.
Que simple, tan simple, hermoso, tan hermoso es no cargar misterios.
Un dolor sabio te aplasta, es un adiós en forma de piedra,
un yunque en la cabeza que es sangre y fuego rosa en la piel,
que es una eterna y permanente mortalidad.
Yo te muero, tu me mueres, nosotros no vivimos.
Un dolor sabio te abraza y respirar es un mal arte, es una mala estrategia,
te dice al oído, te quiero, seamos amigos, yo nunca te voy a abandonar.
Y el dolor es sabio porque no hay escuela que ayude a interpretar la soledad.
Me cago en los dolores sabios, hoy, mañana, ayer también.
Vamos a ser estúpidos, lozanos de sentimientos nobles,
equivoquemos el norte y despertemos siempre en el sur del olvido.
Que las distancias solo lloran tiempo, que el mal tiempo es llorar por la distancia.
Somos leña, leña húmeda, cansados de que llueva cuando no tiene que llover
y nos movemos rápido, en el lodo, en eso cobarde que es buscar otro alguien para ser un algo,
para ser una respuesta, un novio, un amante,
lo que sea un poco de mentira a los ojos de la realidad.
A bien compartir, es un gran tesoro no pretender la efímera y fría sabiduría.
lo hace añicos, nada, lo destroza y lo guarda en la cartera, en el pantalón,
pero no en esa cartera que le queda tan bien, ni en ese pantalón que lleva todos los días,
no, eso jamás.
Una persona sabia sabe que avanzar es avanzar,
que retroceder es preguntar, que retroceder es armar para amar,
o amar para armar,
y es tan lógica esa persona que no quiere sumar peso a su cuesta.
Que simple, tan simple, hermoso, tan hermoso es no cargar misterios.
Un dolor sabio te aplasta, es un adiós en forma de piedra,
un yunque en la cabeza que es sangre y fuego rosa en la piel,
que es una eterna y permanente mortalidad.
Yo te muero, tu me mueres, nosotros no vivimos.
Un dolor sabio te abraza y respirar es un mal arte, es una mala estrategia,
te dice al oído, te quiero, seamos amigos, yo nunca te voy a abandonar.
Y el dolor es sabio porque no hay escuela que ayude a interpretar la soledad.
Me cago en los dolores sabios, hoy, mañana, ayer también.
Vamos a ser estúpidos, lozanos de sentimientos nobles,
equivoquemos el norte y despertemos siempre en el sur del olvido.
Que las distancias solo lloran tiempo, que el mal tiempo es llorar por la distancia.
Somos leña, leña húmeda, cansados de que llueva cuando no tiene que llover
y nos movemos rápido, en el lodo, en eso cobarde que es buscar otro alguien para ser un algo,
para ser una respuesta, un novio, un amante,
lo que sea un poco de mentira a los ojos de la realidad.
A bien compartir, es un gran tesoro no pretender la efímera y fría sabiduría.