abcd
Poeta adicto al portal
I. Excitación injusta
Vos no dejas que el tiempo te rompa los ojos.
Las legumbres que hierven en tus pupilas,
deben comerse con las manos.
Tocarte o no morderte
es una prisión,
y eso
te lastima,
te encanta de tal forma,
que el eco de tus emociones reales
es una extrema defensa de lágrimas hermosas.
II. Púber ebriedad
Qué repitas palabras,
qué explotés hasta brotar,
qué respires con olor a sueños perdidos,
qué te duelan las comisuras de reírte sola,
qué no quieras ser adorada,
qué corrás el colectivo,
qué seas un papelito.
III. Levedad
A veces tus mosquitos pican justo en las palabras adecuadas.
Otras,
son como una pluma que hacen cosquillas,
y otras, las menos,
un colibrí que busca el ayer en sus alas
y besa nostalgias,
y te viste los pies con lluvia,
con restos de flores,
con lluvia, y otra vez llovizna hacia arriba.
IV. Oscuridad
Tómame,
mátame,
abrázame hasta olvidar porque no existo.
Viólame,
ríeme,
golpéame con la nariz en la nariz.
Dame un susurro que domine mi fuerza torpe,
esclavízame una,
dos, hasta diez veces, mas no aguantaría.
V. La frontera
El infinito se alcanza con los ojos cerrados,
la oscuridad enaltece los límites,
las emociones son carne, y no te das cuenta.
Cuanto placer da penetrar los sentidos,
sin saber cuando, donde, ni porque acabará el blanco dolor.
VI. Lo bello
Lo hermoso de vos sos vos.
Los labios que succionan y escupen el paraíso en cada sonido,
son o me recuerdan crisálidas, a medio segundo de ser mariposas.
Tu piel blanca, tan blanca como la nieve que va cayendo
y cada copo es bello, y cada copo cae en su debido lugar.
Tus manos frías, tibias, pequeñas, gordas,
tus manos le dan color y olor al cielo de mis muertes.
Tus piernas de ríos revueltos, tus tropiezos constantes,
tus ganas de volar estando atada, sintiendo que el aire y las nubes dan seguridad,
tu sabes caer, por eso nada te detiene.
Tus líricos senos,
tu femenina gracia de ser un cactus,
tu lenguaje obsceno e inmaduro,
tu credo con la religión de tu voluntad.
Vos sabes que hasta lo feo de vos es hermoso.
VII. Una lengua viva
Me gusta cuando se te enredan los cables
y te saltan chispazos,
y nada explota,
solo tus anhelos.
Me gusta que me ensucies y me cargues de electricidad,
esa sensación de que los ojos están a punto de reventar
debe pagarse, y me la das gratis.
También me gusta que grites para quedarte callada,
y que gires como una calesita,
y que saltes todo el tiempo,
y que camines conmigo por los cordones de la calle.
VIII. Como matar una piedra
A veces el corazón de los dos es una piedra.
Las iglesias, los castillos eran de piedras.
La única solución al conflicto bélico de nuestras ansias
es la calma de un futuro muy lejano.
IX. De silencios
Estás enferma.
Y loca.
Y eres mi panacea.
X. Destrucción
Somos imposibles de comprender.
Vos no dejas que el tiempo te rompa los ojos.
Las legumbres que hierven en tus pupilas,
deben comerse con las manos.
Tocarte o no morderte
es una prisión,
y eso
te lastima,
te encanta de tal forma,
que el eco de tus emociones reales
es una extrema defensa de lágrimas hermosas.
II. Púber ebriedad
Qué repitas palabras,
qué explotés hasta brotar,
qué respires con olor a sueños perdidos,
qué te duelan las comisuras de reírte sola,
qué no quieras ser adorada,
qué corrás el colectivo,
qué seas un papelito.
III. Levedad
A veces tus mosquitos pican justo en las palabras adecuadas.
Otras,
son como una pluma que hacen cosquillas,
y otras, las menos,
un colibrí que busca el ayer en sus alas
y besa nostalgias,
y te viste los pies con lluvia,
con restos de flores,
con lluvia, y otra vez llovizna hacia arriba.
IV. Oscuridad
Tómame,
mátame,
abrázame hasta olvidar porque no existo.
Viólame,
ríeme,
golpéame con la nariz en la nariz.
Dame un susurro que domine mi fuerza torpe,
esclavízame una,
dos, hasta diez veces, mas no aguantaría.
V. La frontera
El infinito se alcanza con los ojos cerrados,
la oscuridad enaltece los límites,
las emociones son carne, y no te das cuenta.
Cuanto placer da penetrar los sentidos,
sin saber cuando, donde, ni porque acabará el blanco dolor.
VI. Lo bello
Lo hermoso de vos sos vos.
Los labios que succionan y escupen el paraíso en cada sonido,
son o me recuerdan crisálidas, a medio segundo de ser mariposas.
Tu piel blanca, tan blanca como la nieve que va cayendo
y cada copo es bello, y cada copo cae en su debido lugar.
Tus manos frías, tibias, pequeñas, gordas,
tus manos le dan color y olor al cielo de mis muertes.
Tus piernas de ríos revueltos, tus tropiezos constantes,
tus ganas de volar estando atada, sintiendo que el aire y las nubes dan seguridad,
tu sabes caer, por eso nada te detiene.
Tus líricos senos,
tu femenina gracia de ser un cactus,
tu lenguaje obsceno e inmaduro,
tu credo con la religión de tu voluntad.
Vos sabes que hasta lo feo de vos es hermoso.
VII. Una lengua viva
Me gusta cuando se te enredan los cables
y te saltan chispazos,
y nada explota,
solo tus anhelos.
Me gusta que me ensucies y me cargues de electricidad,
esa sensación de que los ojos están a punto de reventar
debe pagarse, y me la das gratis.
También me gusta que grites para quedarte callada,
y que gires como una calesita,
y que saltes todo el tiempo,
y que camines conmigo por los cordones de la calle.
VIII. Como matar una piedra
A veces el corazón de los dos es una piedra.
Las iglesias, los castillos eran de piedras.
La única solución al conflicto bélico de nuestras ansias
es la calma de un futuro muy lejano.
IX. De silencios
Estás enferma.
Y loca.
Y eres mi panacea.
X. Destrucción
Somos imposibles de comprender.