R i g o
Poeta reconocido.
Te estiras
encuerado en el baño
...o encuerada
(nota: hay que ser equitativo,
aunque la realidad no lo sea
o quizá precisamente por eso)
metes un pie a la regadera
está caliente.
Abres un poco la perilla
del agua fría.
Te decides
y entras a la tibia lluvia artificial.
Mojas tu cabello
(si tienes)
te pasas el baboso jabón
por el cuerpo
se te ocurre un chiste tonto
que no enunciarás nunca,
sonríes.
Abres la ventana
¡y ahí está!
Una fría corriente de viento
se cuela veloz
y te congela el culo.
Suavemente acercas
tus nalgas
al tibio chorro de agua.
Te tranquilizas.
Piensas:
Jesucristo,
Alejandro Magno
Moctezuma Segundo.
Y seguramente Pol Pot también.
Todos con sus culos congelados
intentando entibiarse.
Tan fragiles,
sólo sangre huesos y órganos
empaquetados
en carne.
Miras el agua escurrirse por la coladera
y murmuras:
Después de todo no somos tan especiales.
Luego te tallas el cuerpo,
te lavas los dientes
y te vistes rápido
que es tarde.
No ha cambiado nada
Idiota.
encuerado en el baño
...o encuerada
(nota: hay que ser equitativo,
aunque la realidad no lo sea
o quizá precisamente por eso)
metes un pie a la regadera
está caliente.
Abres un poco la perilla
del agua fría.
Te decides
y entras a la tibia lluvia artificial.
Mojas tu cabello
(si tienes)
te pasas el baboso jabón
por el cuerpo
se te ocurre un chiste tonto
que no enunciarás nunca,
sonríes.
Abres la ventana
¡y ahí está!
Una fría corriente de viento
se cuela veloz
y te congela el culo.
Suavemente acercas
tus nalgas
al tibio chorro de agua.
Te tranquilizas.
Piensas:
Jesucristo,
Alejandro Magno
Moctezuma Segundo.
Y seguramente Pol Pot también.
Todos con sus culos congelados
intentando entibiarse.
Tan fragiles,
sólo sangre huesos y órganos
empaquetados
en carne.
Miras el agua escurrirse por la coladera
y murmuras:
Después de todo no somos tan especiales.
Luego te tallas el cuerpo,
te lavas los dientes
y te vistes rápido
que es tarde.
No ha cambiado nada
Idiota.
Última edición: