abcd
Poeta adicto al portal
Vuelve a crecer,
a nacer,
a ser un puente de pupilas entre lo inocente y lo real.
Descubre otra vez lo precioso de creer,
aunque tropieces mil quinientas veces
las heridas de la carne solo alimentan la piel.
Come de las flores,
mariposas,
haz el amor con el verde,
cría nuevos romances hasta despedazarte el corazón,
y se rocío, se siempre una nube de pelotudez constante,
que eso me agrada,
que eso enternece a todos los rinocerontes como yo.
Enamórate de una estatua
y haz un museo en tu ombligo,
junta tus manos con las hojas secas
y dale vida a futuros gusanos hermosos.
Cobra con sonrisas las promesas que no te van a cumplir
y grita fuerte como el día del parto en que tocaste la luz.
Intenta que lo bello de ti no se vea a golpe de vista,
cubre tus miedos con elegancia,
y llora, pero llora de a ratitos,
y solo los domingos cuando es más difícil que alguien pueda verte.
Pero por sobre todo, quiérete,
y deja que te quiera todo el tiempo que sea necesario,
que si duele la vida, que si duele quererte es porque realmente lo vales.
Juntos, volveremos a morir para otros cuentos,
alegres, sumergidos en una desastrosa incondicionalidad.
a nacer,
a ser un puente de pupilas entre lo inocente y lo real.
Descubre otra vez lo precioso de creer,
aunque tropieces mil quinientas veces
las heridas de la carne solo alimentan la piel.
Come de las flores,
mariposas,
haz el amor con el verde,
cría nuevos romances hasta despedazarte el corazón,
y se rocío, se siempre una nube de pelotudez constante,
que eso me agrada,
que eso enternece a todos los rinocerontes como yo.
Enamórate de una estatua
y haz un museo en tu ombligo,
junta tus manos con las hojas secas
y dale vida a futuros gusanos hermosos.
Cobra con sonrisas las promesas que no te van a cumplir
y grita fuerte como el día del parto en que tocaste la luz.
Intenta que lo bello de ti no se vea a golpe de vista,
cubre tus miedos con elegancia,
y llora, pero llora de a ratitos,
y solo los domingos cuando es más difícil que alguien pueda verte.
Pero por sobre todo, quiérete,
y deja que te quiera todo el tiempo que sea necesario,
que si duele la vida, que si duele quererte es porque realmente lo vales.
Juntos, volveremos a morir para otros cuentos,
alegres, sumergidos en una desastrosa incondicionalidad.