Alguna vez

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Dicen que los ojos no saben quedarse,
que caminan por la calle de la mirada larga
y, con algo de suerte,
se pegan con insolencia a un talle que pasa,
a un escote sonriente,
o, mejor aún, a otra mirada.
Mirar es construir la residencia momentánea
del camino que trepa a tus ojos
y se hace precipicio al caer por la espalda.
Por eso te advierten que es peligroso
mirar hacia atrás,
que solo puedes correr de frente,
que la tentación acecha si aparcas.
Hay fuentes de agua ardiente,
hay vientres de agua amarga;
el reposo sin sueño del amor,
el sueño sin reposo de la muerte.
—o al revés, pero lo mismo—.
Existe el riesgo de que al extender la mano
en un saludo se te pasen los trenes
o en un adiós se te escapen los pájaros,
pero para saber que has llegado
a donde no sabías que querías llegar
alguna vez tendrás que detenerte.

5 de enero de 2015
 
Me ha encantado este Forma en la que los pliegues de la mirada encarnan el mundo.

Mirar a veces es ese
el riesgo de que al extender la mano
en un saludo se te pasen los trenes


Lucian freud.
Lucian-freud-32.jpg
 
Dicen que los ojos no saben quedarse,
que caminan por la calle de la mirada larga
y, con algo de suerte,
se pegan con insolencia a un talle que pasa,
a un escote sonriente,
o, mejor aún, a otra mirada.
Mirar es construir la residencia momentánea
del camino que trepa a tus ojos
y se hace precipicio al caer por la espalda.
Por eso te advierten que es peligroso
mirar hacia atrás,
que solo puedes correr de frente,
que la tentación acecha si aparcas.
Hay fuentes de agua ardiente,
hay vientres de agua amarga;
el reposo sin sueño del amor,
el sueño sin reposo de la muerte.
—o al revés, pero lo mismo—.
Existe el riesgo de que al extender la mano
en un saludo se te pasen los trenes
o en un adiós se te escapen los pájaros,
pero para saber que has llegado
a donde no sabías que querías llegar
alguna vez tendrás que detenerte.

5 de enero de 2015
Buenas tardes
Unas bellas letras pones a mi paso
Gracias
Un saludo
 
Dicen que los ojos no saben quedarse,
que caminan por la calle de la mirada larga
y, con algo de suerte,
se pegan con insolencia a un talle que pasa,
a un escote sonriente,
o, mejor aún, a otra mirada.
Mirar es construir la residencia momentánea
del camino que trepa a tus ojos
y se hace precipicio al caer por la espalda.
Por eso te advierten que es peligroso
mirar hacia atrás,
que solo puedes correr de frente,
que la tentación acecha si aparcas.
Hay fuentes de agua ardiente,
hay vientres de agua amarga;
el reposo sin sueño del amor,
el sueño sin reposo de la muerte.
—o al revés, pero lo mismo—.
Existe el riesgo de que al extender la mano
en un saludo se te pasen los trenes
o en un adiós se te escapen los pájaros,
pero para saber que has llegado
a donde no sabías que querías llegar
alguna vez tendrás que detenerte.

5 de enero de 2015
Tiene data este poema y perdurará su mensaje central. Y que tus letras hacen viajar en cada recodo que los ojos se tomaron el privilegio de "mirar". Un viaje completo que nos hace recordar la experiencia particular hasta ese punto en futuro que no mediamos, porque viviendo el impulso no para.
Pedro, todas y cada una de las imágenes son espectaculares, citar alguna no es posible, porque todas gozan de una franca belleza que no admite comparación.
Gracias por traerlo a Casa!!
Un abrazo de sábado!!!
Camelia
 
Mágicas miradas que pueden construir su propio camino, hay miradas
y miradas, pero todas tienen cabida en tus letras, sin embargo hay esas
que hacen hogar en otra mirada y que para mi son las que quisiera
conservar siempre en mis ojos. Gracias por tu hermoso compartir en
el foro. Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
 

Dicen que los ojos no saben quedarse,
que caminan por la calle de la mirada larga
y, con algo de suerte,
se pegan con insolencia a un talle que pasa,
a un escote sonriente,
o, mejor aún, a otra mirada.
Mirar es construir la residencia momentánea
del camino que trepa a tus ojos
y se hace precipicio al caer por la espalda.
Por eso te advierten que es peligroso
mirar hacia atrás,
que solo puedes correr de frente,
que la tentación acecha si aparcas.
Hay fuentes de agua ardiente,
hay vientres de agua amarga;
el reposo sin sueño del amor,
el sueño sin reposo de la muerte.
—o al revés, pero lo mismo—.
Existe el riesgo de que al extender la mano
en un saludo se te pasen los trenes
o en un adiós se te escapen los pájaros,
pero para saber que has llegado
a donde no sabías que querías llegar
alguna vez tendrás que detenerte.

5 de enero de 2015

Los ojos nos traen de calle Pedro, más en estos tiempos que parece que solo ellos puedan hablar. Los únicos visibles de nuestro rostro, los más expresivos. Ojos que se pierden por la calle de la Amargura, por la calle del Viento hasta llegar a la plaza de la Libertad donde convergen todas las miradas, la emocional como la tuya y que no se detiene con esa dualidad de amor y muerte, inexorable como el tiempo que no espera a nadie. La vida te va llevando a lugares como bien dices a donde no sabías que querías llegar porque vivimos realmente a un ritmo frenético donde cada vez es mas necesario detenerse para apreciar realmente lo valioso de la existencia.
Bueno Pedro me he enrollado como una persiana:). Me ha encantado tu poema, un placer leerte
Abrazos hasta tu espacio
 

Dicen que los ojos no saben quedarse,
que caminan por la calle de la mirada larga
y, con algo de suerte,
se pegan con insolencia a un talle que pasa,
a un escote sonriente,
o, mejor aún, a otra mirada.

Mirar es construir la residencia momentánea
del camino que trepa a tus ojos
y se hace precipicio al caer por la espalda.

Por eso te advierten que es peligroso
mirar hacia atrás,
que solo puedes correr de frente,
que la tentación acecha si aparcas.

Hay fuentes de agua ardiente,
hay vientres de agua amarga;
el reposo sin sueño del amor,
el sueño sin reposo de la muerte.

—o al revés, pero lo mismo—.

Existe el riesgo de que al extender la mano
en un saludo se te pasen los trenes
o en un adiós se te escapen los pájaros,
pero para saber que has llegado
a donde no sabías que querías llegar
alguna vez tendrás que detenerte.

5 de enero de 2015

Querido Amigo y Poeta @Pedro Olvera :

Siempre es un encuentro mágico leerte Sangre mía, más aún si versas sobre las miradas... miradas largas o cortas, eternas instantáneas reveladoras o enigmáticas. Se queden o se marchen significan para los que miran con el ojo que no se ve a simple vista. Cada mirada es un riesgo de volverte "algo, un siempre o nada" y si para saberlo hay que detenerse y averiguarlo, pues... Sabes que es un deleite leer tu Arte del Alma. Muchas Gracias por compartirlo. Por favor acepta mi saludo cariñoso, mi Admiración y mis múltiples mejores deseos sinfín


Ahora voy a dejarte un poema de obsequio por haberle tú obsequiado a mis ojos, esta magnífica lectura ¿Te parece bien? Bueno, deduzco tu sí cómplice porque soy tu adorada enana y somos una misma tribu...

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TUS OJOS
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Ojos indefinibles, ojos grandes,
como el cielo y el mar hondos y puros,
ojos como las selvas de los Andes:
misteriosos fantásticos y oscuros.

Ojos en cuyas místicas ojeras
se ve el rastro de incógnitos pesares,
cual se ve en la aridez de las riberas
la huella de las ondas de los mares.

Miradme con amor, eternamente,
ojos de melancólicas pupilas,
ojos que semejáis bajo su frente,
pozos de aguas profundas y tranquilas.

Miradme con amor, ojos divinos,
que adornáis como soles su cabeza,
y, encima de sus labios purpurinos,
parecéis dos abismos de tristeza.

Miradme con amor, fúlgidos ojos,
y cuando muera yo, que os amo tanto
verted sobre mis lívidos despojos,
el dulce manantial de vuestro llanto.

.
.
Julio Flórez Roa
 
Esplendida creacion Pedro. De tanto andar con miradas diversas y aprender un poco de lo que vemos tenemos que detenernos y recorrer nuestro adentro para tratar de encontrar de ese recorrido que fue lo que ganamos y que fue lo que perdimos. Grata lectura. Saludos que este bien amigo.
 

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