luz gento
Poeta que considera el portal su segunda casa
En su gran sabiduría
Dios nos quiso conceder
que llegando cierto día
los ojos nublen su ver.
La presbicia, amiga fiel,
aliada del espejo
disimula las arrugas
que están en el entrecejo.
Y es por eso que las damas
pasadas ya de cincuenta,
cuando salen bien galanas,
se embadurnan con magenta.
No es amor al colorete,
ni es el pulso titilante,
son dos ojos sin chupete
y un espejo tolerante...
Dios nos quiso conceder
que llegando cierto día
los ojos nublen su ver.
La presbicia, amiga fiel,
aliada del espejo
disimula las arrugas
que están en el entrecejo.
Y es por eso que las damas
pasadas ya de cincuenta,
cuando salen bien galanas,
se embadurnan con magenta.
No es amor al colorete,
ni es el pulso titilante,
son dos ojos sin chupete
y un espejo tolerante...