Allá en el horizonte.

No poseo nada.


Mis manos desnudas como adioses.
Mi cielo yerto en la luz de la aurora.
Mi voz vacía como dunas y desiertos.

Las angustias
despueblan mi dicha,
recorren mi cuerpo.
- Y la lluvia;
no susurra si su hartazgo.

Bandera sin viento, piel sin tacto, luz sin sombras.
Los recuerdos bailan
en el tapiz de la memoria,
subyugan mi sangre y se alejan.

Allá en el horizonte
atisbo pájaros insomnes.
Inasible a mis dedos.
Un interesante y extraño poema, siempre es grato leerte ratoncito
 
Me ha gustado mucho, Francisco, de una manera muy bella consigues que al leerlo se te impregne esa sensación.
Pero bueno!...¿ a ti la lluvia no susurrándote ni su hartazgo y a mí musitándome "te quiero"? No puede ser, pásamela, que la digo cuatro cositas:)
Un abrazo, un gusto leerte,
Eva
 
Me ha gustado mucho, Francisco, de una manera muy bella consigues que al leerlo se te impregne esa sensación.
Pero bueno!...¿ a ti la lluvia no susurrándote ni su hartazgo y a mí musitándome "te quiero"? No puede ser, pásamela, que la digo cuatro cositas:)
Un abrazo, un gusto leerte,
Eva
Jajajaja....será que aquí la lluvia es distinta que por tu tierra.. Jajaja.
El gusto es mío, por descontado.
Un abrazo Eva ;)
 

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