AllÁ te espero

RAMIPOETA

– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
ALLÁ TE ESPERO.
La tarde se aleja cubriéndose de olvido,

se embarca en el bajel de la penumbra,

llega la noche negra, lluviosa, hace frío

en esta madrugada en que vislumbro,

un ser que deambulando en bicicleta, recorre la calleja.

Deja la sensación que es alguien de ultra tumba.


¿Quien guía ese instrumento en las tinieblas?

¿Es hombre? Si no lo es, ¿Será una dama?

Saluda haciendo venia la cabeza,

mañana recubierto en fortaleza,

descubriré quien ronda el callejón.


¿Si es una alma pagando su condena?

Pobre mi corazón, tanto ha sufrido

que en los fantasmas…busca su ilusión.


Tiembla el cuerpo, el bulto se avecina.

Al llegar frente a mí, le paro a secas.

-Hola?...es una voz dulce y femenina.

–Hola, respondo entre un chirriar de dientes.

Busco mirar su cara, me lo impide un deshilado gris pasamontañas,

solo unos ojos negros resplandecen a la sombra de sus grandes pestañas,

en la boca, una lengua de fuego navegando

sobre una fuente de cristalinas babas.


¿Haces deporte? -Sí, todos los días, y tú,

¿Siempre caminas? A lo que digo sí, todos los días.

-El sábado te invito a la cascada, conocerás la misteriosa escena,

si el frío se pone intransigente,

abrigaremos los cuerpos frente a frente.

Saldremos a las siete del refugio…allá te espero.

Y se aleja por la calle desierta,

como alma errante en medio del sereno.

Me quedo meditando en esta frase…¡allá te espero!

Pienso; cuando quise besarle; su dedo le cruzó

como un anzuelo, repitiendo muy suave…allá nos vemos.

Hoy siento un gris vacío entre el asombro,

de no saber si es mito…o mi consuelo.









 
ALLÁ TE ESPERO.
La tarde se aleja cubriéndose de olvido,

se embarca en el bajel de la penumbra,

llega la noche negra, lluviosa, hace frío

en esta madrugada en que vislumbro,

un ser que deambulando en bicicleta, recorre la calleja.

Deja la sensación que es alguien de ultra tumba.


¿Quien guía ese instrumento en las tinieblas?

¿Es hombre? Si no lo es, ¿Será una dama?

Saluda haciendo venia la cabeza,

mañana recubierto en fortaleza,

descubriré quien ronda el callejón.


¿Si es una alma pagando su condena?

Pobre mi corazón, tanto ha sufrido

que en los fantasmas…busca su ilusión.


Tiembla el cuerpo, el bulto se avecina.

Al llegar frente a mí, le paro a secas.

-Hola?...es una voz dulce y femenina.

–Hola, respondo entre un chirriar de dientes.

Busco mirar su cara, me lo impide un deshilado gris pasamontañas,

solo unos ojos negros resplandecen a la sombra de sus grandes pestañas,

en la boca, una lengua de fuego navegando

sobre una fuente de cristalinas babas.


¿Haces deporte? -Sí, todos los días, y tú,

¿Siempre caminas? A lo que digo sí, todos los días.

-El sábado te invito a la cascada, conocerás la misteriosa escena,

si el frío se pone intransigente,

abrigaremos los cuerpos frente a frente.

Saldremos a las siete del refugio…allá te espero.

Y se aleja por la calle desierta,

como alma errante en medio del sereno.

Me quedo meditando en esta frase…¡allá te espero!

Pienso; cuando quise besarle; su dedo le cruzó

como un anzuelo, repitiendo muy suave…allá nos vemos.

Hoy siento un gris vacío entre el asombro,

de no saber si es mito…o mi consuelo.









Genial escrito, una composición que mantiene al lector pegado a cada letra, te abrazo en la distancia y felicito tan buenos versos.
 
una hermosa manera de entregarse enteramente, abrazos
ALLÁ TE ESPERO.
La tarde se aleja cubriéndose de olvido,

se embarca en el bajel de la penumbra,

llega la noche negra, lluviosa, hace frío

en esta madrugada en que vislumbro,

un ser que deambulando en bicicleta, recorre la calleja.

Deja la sensación que es alguien de ultra tumba.


¿Quien guía ese instrumento en las tinieblas?

¿Es hombre? Si no lo es, ¿Será una dama?

Saluda haciendo venia la cabeza,

mañana recubierto en fortaleza,

descubriré quien ronda el callejón.


¿Si es una alma pagando su condena?

Pobre mi corazón, tanto ha sufrido

que en los fantasmas…busca su ilusión.


Tiembla el cuerpo, el bulto se avecina.

Al llegar frente a mí, le paro a secas.

-Hola?...es una voz dulce y femenina.

–Hola, respondo entre un chirriar de dientes.

Busco mirar su cara, me lo impide un deshilado gris pasamontañas,

solo unos ojos negros resplandecen a la sombra de sus grandes pestañas,

en la boca, una lengua de fuego navegando

sobre una fuente de cristalinas babas.


¿Haces deporte? -Sí, todos los días, y tú,

¿Siempre caminas? A lo que digo sí, todos los días.

-El sábado te invito a la cascada, conocerás la misteriosa escena,

si el frío se pone intransigente,

abrigaremos los cuerpos frente a frente.

Saldremos a las siete del refugio…allá te espero.

Y se aleja por la calle desierta,

como alma errante en medio del sereno.

Me quedo meditando en esta frase…¡allá te espero!

Pienso; cuando quise besarle; su dedo le cruzó

como un anzuelo, repitiendo muy suave…allá nos vemos.

Hoy siento un gris vacío entre el asombro,

de no saber si es mito…o mi consuelo.









 
Hermoso poema mi estiamado Ramiro que nos mantiene en suspenso, engancha al lector. Me ha gustado mucho, nunca te había leído en este estilo y me gusta. Un encanto recorrer tus líneas. Un beso con estrellas!
 
ALLÁ TE ESPERO.
La tarde se aleja cubriéndose de olvido,

se embarca en el bajel de la penumbra,

llega la noche negra, lluviosa, hace frío

en esta madrugada en que vislumbro,

un ser que deambulando en bicicleta, recorre la calleja.

Deja la sensación que es alguien de ultra tumba.


¿Quien guía ese instrumento en las tinieblas?

¿Es hombre? Si no lo es, ¿Será una dama?

Saluda haciendo venia la cabeza,

mañana recubierto en fortaleza,

descubriré quien ronda el callejón.


¿Si es una alma pagando su condena?

Pobre mi corazón, tanto ha sufrido

que en los fantasmas…busca su ilusión.


Tiembla el cuerpo, el bulto se avecina.

Al llegar frente a mí, le paro a secas.

-Hola?...es una voz dulce y femenina.

–Hola, respondo entre un chirriar de dientes.

Busco mirar su cara, me lo impide un deshilado gris pasamontañas,

solo unos ojos negros resplandecen a la sombra de sus grandes pestañas,

en la boca, una lengua de fuego navegando

sobre una fuente de cristalinas babas.


¿Haces deporte? -Sí, todos los días, y tú,

¿Siempre caminas? A lo que digo sí, todos los días.

-El sábado te invito a la cascada, conocerás la misteriosa escena,

si el frío se pone intransigente,

abrigaremos los cuerpos frente a frente.

Saldremos a las siete del refugio…allá te espero.

Y se aleja por la calle desierta,

como alma errante en medio del sereno.

Me quedo meditando en esta frase…¡allá te espero!

Pienso; cuando quise besarle; su dedo le cruzó

como un anzuelo, repitiendo muy suave…allá nos vemos.

Hoy siento un gris vacío entre el asombro,

de no saber si es mito…o mi consuelo.










Maravilloso amigo Ramiro, con ese intriga que nos ahoga, que nos desencanta, que nos hace pensar en el momento que sería si fuésemos hecho algo en el momento, realmente encantador, me encanto.
Saludos cordiales, te abrazo amigo desde mi amada Venezuela.
 
Gracias, mil gracias Misael por la visita, siempre será un honor.
Mi saludo fraterno y un fortísimo abrazo Ecuatoriano te envío.
 

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