Aitor de la Vega
Poeta recién llegado
Le arrancó del alma la inocencia,
con su mano ruda creo la ausencia.
Rompió el cuerpo que debía amar,
dejando a esa niña sin hogar.
Él, que la debía proteger,
aterrorizo un cuerpo que aún no era de mujer.
Amparado en las sombres cada noche la visita,
convirtiendo su sueño en el miedo que la habita.
Destruyo a la niña, haciendo su vida una ruina,
olvidó ser padre, transformándose en toxina.
con su mano ruda creo la ausencia.
Rompió el cuerpo que debía amar,
dejando a esa niña sin hogar.
Él, que la debía proteger,
aterrorizo un cuerpo que aún no era de mujer.
Amparado en las sombres cada noche la visita,
convirtiendo su sueño en el miedo que la habita.
Destruyo a la niña, haciendo su vida una ruina,
olvidó ser padre, transformándose en toxina.