Juan S.
Poeta recién llegado
A cada paso que doy, intento alejarme más del amor, de aquel inmundo y duro cariño que siento hacia ella, pero siempre fallo. A cada paso que doy la veo en mi mente, no ilusionadamente sino como un cobarde enamorado. Intento ser duro cuando estoy a su lado, parezco un viejo cuando le hablo pero ella siempre está ahí, no le importa y eso le hace importante para mí.
La conozco poco tiempo y todo empezó con aquel sueño de aquella flor de pétalos dorados, rara flor que albergaba dos mundos tan claros indescriptibles, y en forma de luna menguante una sonrisa tan cálida que cualquier insecto cambiaría su vida con tan solo verla.
Mi luz ya casi apagada, el camino se me hacía corto, veía el final tan cerca y a la vez tan lejos, que lo único que podía hacer es sentarme y dejarme consumir por el tiempo. De pronto mi corazón latía y empezaba a sentir nuevamente la vida, aunque estaba llena de “peros” aquella flor me guiaba desde lejos, no solo por su belleza infinita, sino también por su aroma casi inodoro pero inconfundible y por la dulce alma que llevaba dentro.
Han pasado ya varios días y mi corazón late cada vez más fuerte, eh creado un mundo, un lazo en mi mente, un laberinto y como si fuera algo no creíble ese mundo es ella, han pasado varios meses y no logro sacarla de mi mente.
Hija de los astros y de la tierra en que vivimos. Decime que eres en realidad, has logrado convertir una piedra en una masa de algodón, has hecho crecer mis suspiros como en una tormenta las nubes crecen hasta formar un gigantesco nubarrón.
Muero y vivo por ti al mismo tiempo, estoy en el limbo entre realidad y la fantasía, eh caído, eh fallado miles de veces, pero nunca te eh perdido de vista, misteriosa mujer, misteriosa alma, misteriosa luz y ya casi extinta flor, que con tus cálidos labios has encendido las flamas de este inmundo ser.
By: Juan C. S.
La conozco poco tiempo y todo empezó con aquel sueño de aquella flor de pétalos dorados, rara flor que albergaba dos mundos tan claros indescriptibles, y en forma de luna menguante una sonrisa tan cálida que cualquier insecto cambiaría su vida con tan solo verla.
Mi luz ya casi apagada, el camino se me hacía corto, veía el final tan cerca y a la vez tan lejos, que lo único que podía hacer es sentarme y dejarme consumir por el tiempo. De pronto mi corazón latía y empezaba a sentir nuevamente la vida, aunque estaba llena de “peros” aquella flor me guiaba desde lejos, no solo por su belleza infinita, sino también por su aroma casi inodoro pero inconfundible y por la dulce alma que llevaba dentro.
Han pasado ya varios días y mi corazón late cada vez más fuerte, eh creado un mundo, un lazo en mi mente, un laberinto y como si fuera algo no creíble ese mundo es ella, han pasado varios meses y no logro sacarla de mi mente.
Hija de los astros y de la tierra en que vivimos. Decime que eres en realidad, has logrado convertir una piedra en una masa de algodón, has hecho crecer mis suspiros como en una tormenta las nubes crecen hasta formar un gigantesco nubarrón.
Muero y vivo por ti al mismo tiempo, estoy en el limbo entre realidad y la fantasía, eh caído, eh fallado miles de veces, pero nunca te eh perdido de vista, misteriosa mujer, misteriosa alma, misteriosa luz y ya casi extinta flor, que con tus cálidos labios has encendido las flamas de este inmundo ser.
By: Juan C. S.
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